El suicidio es un fenómeno complejo que ha atraído la atención de filósofos, teólogos, médicos, sociólogos y artistas a lo largo de los siglos. Según el filósofo francés, Albert Camus, (El Mito de Sísifo), es el único problema filosófico serio.
Estar alerta a los indicios para evitar el suicidio
ADEMAS
Antecedentes de un flagelo que crece
¿Cómo identificar personas con comportamiento suicida?
Qué debe hacer un médico ante un paciente en riesgo de suicidio
Manejo de pacientes suicidas
Factores de riesgo
Restringir el acceso a elementos letales, para evitar la autolesión
Fortalecer actividades comunitarias
Intervención después de un suicidio
Cambios en el ámbito de vida para evitar el suicidio
Publicado el 15/07/2012 - Cada segundo, algún ser humano trata de suicidarse en algún país del mundo. Y cada 40 segundos, un suicida cumple su propósito. “El suicidio es un problema grave de salud pública que pocas personas consideran un problema, prefieren no mencionar y hacen un verdadero esfuerzo por ocultar”, opina el doctor José Bertolote, del Departamento de Salud Mental de la Organización Mundial de la Salud.
La OMS reconoce que la magnitud del problema pudiera ser más alarmante de lo que muestran las estadísticas porque se suele, en ocasiones, ocultar un suicidio para evitar la estigmatización de la persona que ha acabado con su propia vida, o de la familia de la persona, por conveniencia social, o razones políticas, o porque la persona que comete el suicidio deliberadamente lo hace aparecer como un accidente. La OMS asegura que más personas mueren cada año debido al suicidio que a la suma de homicidios y guerras, aunque en América latina el nivel de suicidio no llega a las alarmantes cifras de algunos países como Lituania 51.6 por 100 mil habitantes, Belarús 41.5, o Federación de Rusia 43.1 hay países latinoamericanos como Cuba o Uruguay que se mantienen que se mantienen a la cabeza de la región con índices altos (23 y 12.8, respectivamente).
“La violencia puede preverse y prevenirse”, dice la doctora Gro Harlem Brundtland, directora General de la Organización Mundial de la Salud en su presentación al “Informe sobre Violencia y Salud”, y continúa: “La salud pública ha logrado algunos éxitos notables en las últimas décadas, sobre todo en lo tocante a reducir la frecuencia de muchas enfermedades de la infancia. Sin embargo, sería un fracaso de la salud pública salvar a nuestros niños de estas enfermedades para verlos caer víctimas de la violencia o, ya mayores de su pareja, o de la ferocidad de las guerras y los conflictos, o por lesiones autoinfligidas o víctimas del suicidio”.
El presidente de la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio, Lars Mehlum, opina que “la vasta mayoría de los suicidas no desean morir, sino que no desean continuar viviendo en las condiciones en que se ven obligados a vivir. Podemos hacer muchow, y este mensaje no es sólo para los médicos, sino también para los ciudadanos conscientes”. Compartiendo esta opinión Futuros quiere contribuir a alertar a sus lectores sobre la violencia autoinfligida. Les recomendamos la lectura del artículo del experto cubano ¿Cómo prevenir el suicidio en adolescentes?
La violencia se puede prevenir. Este no es un artículo de fe, sino una afirmación fundamentada en datos fidedignos. Los ejemplos de resultados exitosos en este sentido pueden encontrarse en todo el mundo, desde las acciones individuales y comunitarias en pequeña escala hasta las iniciativas nacionales de política y legislativas.
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