El campo perteneciente a la familia Bain comenzó un período de reactivación, luego de varios años de estar despoblada. En principio se habitará el campo con ovinos, y luego es posible que se implemente el turismo rural, en una zona donde la historia se fusiona con el vivir criollo de inicios del siglo XX.
El 12 de diciembre se cumplieron 100 años desde que la familia Bain adquirió este campo. A continuación, Robert Angus, hijo de Angus Robert, repasa la historia de un lugar que refleja el vivir de los inmigrantes que se instalaron en el campo en el siglo XX.
EL PRIMER BAIN
William fue el primer Bain que llegó a la Patagonia en 1896. El fue el mayor de los varones de la familia, quien fue reconocido en el ambiente ganadero como don Guillermo. Años después llegó Donald (don Donato), luego George (don Jorge), Angus Robert y finalmente después de la Primera Guerra Mundial, David, el menor de los hermanos. Entre medio también llegaron dos hermanas, Rebecca y Jessie. Sólo quedaron atrás en Escocia, Margaret y Annie.
En un principio don Guillermo fue contratado por Mauricio Braun para ubicar un campo desocupado en la zona norte del Territorio Nacional de Santa Cruz. Eligió “La Josefina”, donde después fue administrador. Raúl Acevedo Ramos se asoció con Mauricio Braun y juntos explotaron dicho establecimiento con lanares.
En 1910 Acevedo Ramos formó una sociedad de hecho con Donato, Angus y Jorge Bain, además de Daniel y Robert Nicholson y otras dos personas para explotar “Estancia Hércules” en la zona que hoy es Piedra Clavada. Esta sociedad se desintegró más tarde y quedó solamente Daniel Nicholson como arrendatario de la estancia.
Disuelta la sociedad, los hermanos Bain empezaron un nuevo desafío. El 12 de diciembre de 1912 consiguieron en arrendamiento de la Dirección General de Tierras de la Nación 20.000 hectáreas, que hoy son Estancia 81. El primer trabajo fue alambrar el perímetro del campo. Para esa fecha quedaban seis leguas lineales para cerrar porque ya estaban alambradas cuatro leguas lindantes con “estancia El Zorrino”, hoy San Martín, y dos leguas que lindan con “Estancia Gordon”.
Habiendo logrado el primer objetivo, poblaron el campo con 5.000 lanares que consiguieron en “Estancia La Josefina”, aún perteneciente a Mauricio Braun y Raúl Acevedo Ramos, a porcentaje en señalada y producción de lana.
Luego se construyó la vivienda de lo que llamaban “chorizos” (especie de adobe) de chapa por fuera y madera por dentro. La misma tenía tres habitaciones, comedor, cocina y despensa. El baño estaba afuera junto al galpón de esquila, que más tarde fue quemado intencionalmente por el vecino, Charlie Collier, durante la Huelga del año 21.
TIEMPOS DE BONANZA
La primera señalada de 81 fue de 4.000 corderos en 1913. Luego se esquiló y la sociedad conformada por tres de los hermanos Bain entregaron el porcentaje acordado a Estancia Josefina. En 1914 Angus viajó a Escocia con Roberto Nicholson y a su regreso, después de un invierno con intensas nevadas, habían perdido la totalidad de las ovejas viejas que habían adquirido.
Desde 1916 hasta 1936 quedó como encargado del establecimiento don Collin Gordon, un escocés de Black Isle. Este se retiró tras adquirir cuatro leguas linderas que llamó “Estancia Churchill”. En esa oportunidad fue incentivado y apoyado económicamente por don Jorge.
Por otro lado, en 1918 luego de que Donato quedara fuera de la sociedad, Jorge Bain compró un campo de 15.000 ha. perteneciente a don Mauro Matonti, en la zona de Jaramillo por un valor de $170.000 moneda nacional de curso legal y asoció a su hermano Angus como copropietario. Al comprar este establecimiento lo nombraron “Estancia Tipperary”.
Al momento de la compra el establecimiento contaba con 6.000 lanares pero los hermanos decidieron vender parte de la majada para aliviar el campo. De esta forma, vendieron 2.000 ovejas a Albert Feijoó, de “Estancia el Cuadro”, a dos pesos por cabeza, quedando en Tipperary 4.000 cabezas.
Con el correr de los años Jorge dejó de rendirle cuentas a Angus y por lo tanto, de la misma forma Angus, después de unos años, también dejó de rendirle cuentas a Jorge. Así se terminó la sociedad de Estancia 81 y Tipperary, quedando la primera en manos de Jorge y la segunda en manos de Angus.
En 1936 cuando se retiró Don Collin Gordon lo reemplazó como encargado Willie Budge, hijo de Margaret Bain, casada con James Budge. Previamente este sobrino hizo su aprendizaje en “Estancia Floradora” para luego estar a cargo de Estancia 81 hasta 1940, cuando se ofreció como voluntario de la Segunda Guerra Mundial.
Así logró regresar a su Escocia querida para integrar el regimiento escocés del General Montgomery como sargento del grupo de tanques que pasó por Africa rumbo a la isla de Malta llegando a Italia, donde terminó la guerra sin haber sufrido ninguna lesión.
Una vez que Willie Budge se retiró quedó a cargo de 81 un chileno conocido como Segundo Cárdenas, quien también previamente había pasado por la amansadora de Floradora. Luego apareció don John (Juan) Mac Kasquil, un malvinense conocido en la zona, quien previamente estuvo en el área de Tucu Tucu.
REPOBLAR LA HERENCIA BAIN
Así llegó 1950 cuando Jorge Augusto Roberto (Georgie), el segundo hijo varón del matrimonio de Jorge Bain y Hellen Campbell MacKay, quedó al frente del establecimiento ya que su hermano mayor, Guillermo Bain MacKay (Sandy) se había hecho cargo de Floradora.
Jorge Bain supervisó a su hijo de igual forma que lo hiciera con los anteriores encargados. En 1952 Georgie logró su mayoría de edad y contrajo enlace con la señorita Nancy Quin Coles, y tuvieron cuatro hijas: Helena, Nancy, Georgina y Janet.
Según cuenta la historia, a este matrimonio no les faltó trabajo, hubieron años muy duros y otros no tanto como suele suceder en el campo. Con un Chevrolet 29 con cabina de madera, se acarreó todo el material para construir una casa nueva, la cual existe en la actualidad y fue construida por Mateo Barac, un yugoslavo que construyó muchas viviendas en la zona.
Hace años que la estancia 81 se encuentra despoblada de animales por las condiciones climáticas y políticas adversas. Su dueño, Georgie, se sintió cansado como para seguir luchando, pero siempre se mantuvo interesado en el lugar que fuera su hogar hasta que lo sorprendió la muerte a los 80 años, el 8 de noviembre de 2010.
Así pasaron 100 años de gloria y sinsabores de una explotación ovina en un rincón de la Patagonia Argentina. En 2012, en homenaje y agradecimiento a esos hombres y mujeres, luchadores incansables, Nancy Vda. de Bain comenzó a poblar el establecimiento nuevamente con la esperanza de homenajear a todas esas personas que recuerda con admiración. La intención es habitar el lugar c
on ovinos, hasta alcanzar los 4.000 animales, pero también comenzar a explotar el turismo rural, que tanto les interesa a los visitantes europeos, para conocer el estilo de vida criollo de la Patagonia sur.
La familia Bain agradece a Rober Angus, quien recopiló y contó la historia desde Buenos Aires.
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