"No estamos en guerra con el islam"

Lo afirmó Obama, en un nuevo intento por bajar la tensión global por la iniciativa de un pastor de Florida de quemar el Corán
WASHINGTON.- A menos de dos meses de las elecciones, las encuestas lo alejan del voto ciudadano. Pero el presidente Barack Obama no esquivó la polémica y ratificó ayer su respaldo a la construcción de un centro islámico en el Ground Zero, al tiempo que advirtió que Estados Unidos no está "en guerra contra el islam", en una nueva intervención para bajar la tensión mundial que generó la iniciativa de un pastor de Florida de quemar ejemplares del Corán.

"No estamos en guerra contra el islam", declaró el mandatario norteamericano, y afirmó que los enemigos de su país son los grupos terroristas que "han distorsionado el islam o que usan falsamente su bandera para sus actos destructivos".

"Es de absoluta importancia ahora que la mayoría de los estadounidenses se aferren a eso que es lo mejor de nosotros: la creencia en la tolerancia religiosa y tener en claro que nuestros enemigos son Al-Qaeda y sus aliados", manifestó el presidente Obama, quien por segundo día consecutivo se refirió a la polémica desatada por el pastor evangélico Terry Jones.

El reverendo de Gainsville tenía planeado conmemorar el noveno aniversario del 11 de Septiembre con una quema pública del Corán. Después de una fuerte presión internacional, y de varias idas y venidas en los últimos días, el plan fue cancelado ayer por la alarma generalizada que suscitó en el mundo y las protestas con incidentes registradas en Afganistán (ver aparte).

"Quiero ser claro y confirmar en un 100% que no habrá ejemplares del Corán quemados mañana [por hoy] como estaba planificado", indicó el vocero de la iglesia evangélica de Gainsville, Florida.

El compromiso quedó firme, pese al fracaso de un ultimátum de dos horas que Jones había fijado a un imán de Nueva York para que acordaran una reunión a fin de discutir el traslado de una mezquita que proyecta construirse cerca del Ground Zero, donde ocurrieron los atentados en 2001. El pastor Jones esperaba la confirmación del imán de que había aceptado mudar la construcción de la polémica mezquita, pero el líder musulmán no respondió en el plazo establecido.

En este contexto, Obama hizo referencia ayer a la construcción de una mezquita en una zona tan delicada para la memoria de los norteamericanos.

"Admito que es un tema de enorme sensibilidad. Pero este país defiende que todos los hombres y mujeres fueron creados iguales, que tienen derechos inalienables y que uno de ellos es el de practicar su religión de manera libre", dijo el presidente, en una conmovedora muestra de coraje político.

Una actitud que, sin embargo, muchos -y esto incluye a destacadas figuras de su partido- cuestionan por "desatinada". Sobre todo, ante la inminencia de las elecciones y las pálidas perspectivas que avizoran los demócratas.

De acuerdo con una reciente -y lapidaria- encuesta de The Washington Post , los republicanos llevan 13 puntos de ventaja en las intenciones de voto. El sondeo, conocido esta semana, reveló que el 53% se inclina por los republicanos, contra apenas el 40% para los demócratas.

La conmemoración del 11 de Septiembre llega hoy en medio de un clima de crispación pocas veces visto y de una ola de "islamofobia" alimentada, justamente, por el plan de la mezquita en el Ground Zero y por la creciente -y disparatada- sospecha popular de que Obama "es musulmán".

Y, encima, como si todo esto no fuera suficiente, el clima se exacerbó con la peregrina idea de quemar ejemplares del Corán en plena plaza pública. Hasta el presidente y el FBI tuvieron que intervenir esta semana para desbaratar esta insensata iniciativa.

Ayer, en una inusual conferencia de prensa, Obama también puso el pecho a sus -hasta ahora- fallidos intentos por impulsar la economía y la generación de empleo. Fueron los republicanos "los que nos llevaron a una crisis financiera y a una terrible recesión de la que aún estamos tratando de salir hoy", dijo.

Pero, en una renovada muestra del extremo al que llega la crispación previa a las elecciones, los republicanos fustigaron los dichos de Obama, incluso, antes de que terminara de hablar, una costumbre que ya habían manifestado en esta semana de alta exposición presidencial.

"Propuestas poco entusiastas y ataques políticos a los gritos no pondrán fin a la incertidumbre que impide a las pequeñas empresas crear empleos", respondió el líder republicano de la Cámara de Representantes, John Boehner.

Comentá la nota