El arzobispo de Tucumán, monseñor Alfredo Zecca, advirtió que "el supuesto 'retorno de lo sagrado' a nuestra época, no es un retorno a las prácticas religiosas tradicionales sino, por el contrario, en muchas ocasiones, a una religiosidad más emotiva que doctrinal, sin referencia a un Dios personal y mucho menos a la Iglesia".
Tras admitir que "esto vale también, lamentablemente, para la Argentina, para el NOA y para Tucumán. La religiosidad popular es un valor innegable", consideró que "se nos desafía a convertirla en convencida catequización y testimonio de vida que se proyecten a la cultura entendida como estilo de vida personal y común".
Los conceptos fueron vertidos por el prelado en su mensaje de Adviento, donde sostuvo también que "el anuncio gozoso de la fe, sin embargo, acontece hoy en un Occidente secularizado donde la pertenencia a la Iglesia, al menos nominal, sigue siendo mayoritaria, pero en el que se verifica una ruptura en la transmisión de la fe que hace que la misma haya dejado de ser un presupuesto obvio de la vida común. Ello no impide, claro está, que muchas personas, aún no teniendo fe, busquen con sinceridad el sentido último y la verdad definitiva de su existencia".
Zecca reconoció que la fe está sometida, más que en el pasado, "a una serie de interrogantes que provienen de un cambio de mentalidad y de la reducción del ámbito de las certezas racionales al de los logros científicos y tecnológicos. A ello contribuye también, a su modo, cierto laicismo que concibe la fe como un acto puramente subjetivo e interior", subrayó, citando la carta apostólica Porta Fidei, del papa Benedicto XVI.
Por último, advirtió que "pasados ya los sueños de un futuro mejor para la humanidad, característicos de la Ilustración, del marxismo y de la revolución del '68, con su optimismo respecto a la razón, estamos en esta era postmoderna, a merced de la desconfianza ante la razón en un mundo desencantado y pragmático", argumentó Zecca.


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