Estafa al IPAV: Gutiérrez, en el banquillo

El abogado Fernando Gutiérrez, acusado por la estafa cometida en el Instituto Provincial Autárquico de la Vivienda (IPAV), se sentó finalmente en el banquillo de los acusados.
Cuando se hizo el juicio oral y público por el caso al resto de los imputados (en la llamada “causa madre”), en septiembre-octubre del año pasado, Gutiérrez zafó a raíz de una presentación que formuló ante el Superior Tribunal de Justicia.

Este lunes, el profesional -que estaba casado con la condenada Flavia Peñalva- declaró ante el Tribunal de la Cámara del Crimen Nº 1 que componen para la ocasión Héctor Fazzini, Jorge Cañón y Guillermo Perdigués.

La causa lleva el número 376/04 sobre defraudación agravada a la administración pública en concurso ideal, con los delitos de falsificación de instrumento privado de modo que pueda resultar perjuicio; y falsificación de cheques oficiales.

Gutiérrez es defendido por la abogada Vanessa Ranocchia Ongaro. Leandro Álvarez se presentó como querellante particular.

Hoy habrá más testimonios, desde las 9 de la mañana. Declararán Edgardo Saturnino Nievas -un perito en criminalística que puso la lupa sobre los 628 cheques involucrados en la causa- y el contador Silvio Alejandro Álvarez.

Para mañana está previsto que lo hagan Carlos Vicente Manavella, Rafael Leal, Daniel Rosero, José Obdulio Tanus Mafud, Claudio Morán, Hugo Bocchio.

Gutiérrez está involucrado en los hechos. Los otros acusados en su momento fueron absueltos: Víctor Hugo Quaglino (cuñado de Flavia Peñalva), Carlos Barrasa (ex novio de Marta Peñalva) y los ex funcionarios del IPAV, Walter García y Mirta Rodríguez.

Aunque después de la sentencia de la Cámara, el Tribunal de Impugnación Penal (TIP) le redujo la pena, de tres años y ocho meses a sólo tres años de prisión, a Flavia Peñalva. Peñalva estuvo detenida nueve meses durante la instrucción de la causa, por lo que accedió a la libertad condicional.

Los argumentos utilizados para reducir la pena fueron que Peñalva colaboró con la investigación de los hechos al confesar el delito que estaba cometiendo y permitió establecer la responsabilidad de otros imputados en la causa.

“La condena de tres años y ocho meses de prisión de Flavia Lorena Peñalva pudo haber resultado justa si se hubiera dictado dentro de un tiempo procesal razonable, pero mensurada en su realidad actual, luego de haberse cumplido casi el doble de su tiempo desde que la nombrada fuera excarcelada, aparece como francamente excesiva y, por ende, arbitraria a la luz de la evolución personal evidenciada por la condenada”, aseguraron los jueces.

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