Hernán de GoñiAsí como los abogados sostienen que solo hace falta la mitad de una biblioteca (en alusión a las leyes y la jurisprudencia) para defender una posición legal, lo mismo puede decirse de las estadísticas.
Eso no implica desmerecer el valor de los números, sino reconocer su enorme poder, que suele ser inversamente proporcional a la capacidad de evaluación de aquel que los lee. Para quien tiene acceso a diversas fuentes y puede contrastarlas, una cifra es una pieza más en su análisis. Para la gente común, el dato queda recubierto por la credibilidad (o por la falta de ella) de quien lo informa.
Dicho esto, veamos la polémica que abrió la Presidenta sobre las cifras de crecimiento de Santa Fe. La mandataria dijo que en promedio el distrito tuvo una perfomance inferior a la de la Nación. En su defensa, desde el Indec se comparó el PBI sanfafesino de 2009, el año de de la crisis global, con el número nacional, que mostró un alza de 0,9% (porcentaje no avalado por los privados, que lo reestimaron como caída de 2,9%).
Cristina da como una verdad posible (que Santa Fe crezca más que la Nación) algo que exigiría condiciones inusuales para que se vuelva probable. Con su misma lógica, podría cuestionar las políticas de Brasil o de otros países de la región. Crecer a 9% no traduce más éxito que crecer a 5%. Las estadísticas dan múltiples respuestas. La clave es formular las preguntas correctas.
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