Estados Unidos llamó al “diálogo” por la soberanía de las Malvinas

“Es un tema bilateral que necesita ser trabajado por los gobiernos”, sostuvo el organismo que encabeza la secretaria Hillary Clinton. Fue luego de los exabruptos que protagonizó el primer ministro británico, Cameron.

En medio de los exabruptos de Gran Bretaña por el reclamo argentino sobre las Malvinas, los Estados Unidos llamaron al diálogo diplomático, tomando una posición que va en sintonía con la del gobierno de Cristina Fernández.

“Fomentamos que ambas partes resuelvan sus diferencias a través del diálogo por canales diplomáticos normales”, expresó el Departamento de Estado estadounisense, que encabeza la secretaria Hillary Clinton. En rueda de prensa, la vocera de ese organismo, Victoria Nuland, sostuvo que “este es un tema bilateral que necesita ser trabajado directamente entre los gobiernos de la Argentina y el Reino Unido”. Por último, agregó: “Reconocemos la gestión de facto del Reino Unido pero no tomamos posición respecto de la soberanía.”

El embajador argentino en los Estados Unidos, Jorge Argüello, calificó como “sumamente positivas” estas declaraciones, “porque plantean que se trata de una disputa bilateral entre la Argentina y el Reino Unido”, y “reconocen que se trata de una disputa de soberanía”.

Desde Nicaragua, el canciller Héctor Timerman también celebró lo expresado por Washington. “Estamos seguros que toda América Latina se une en beneplácito por la posición de los Estados Unidos sobre Malvinas”, concluyó.

Muy lejos de hacer una evaluación positiva, el diario conservador inglés The Daily Telegraph consideró que la postura del Departamento de Estado constituye una afrenta diplomática. “La administración Obama apuñala en la espalda a Gran Bretaña otra vez sobre Malvinas”, fue el lapidario título de una columna aparecida en ese medio, con la firma de su analista internacional.

Sucede que, puesto en contexto, el pedido de diálogo tiene un destinatario excluyente. Si se considera que en reiteradas oportunidades la presidenta Cristina Fernández y, antes, Néstor Kirchner manifestaron su voluntad de iniciar negociaciones, la convocatoria parece dirigida al primer ministro británico, David Cameron, que en las últimas horas adoptó exactamente la actitud contraria, exacerbando un perfil desafiante.

La toma de posición de la gestión de Obama llega luego del exabrupto protagonizado días atrás por Cameron, que convocó al Consejo Nacional de Seguridad para tratar el tema Malvinas y, en un paso de comedia, acusó a la Casa Rosada de insistir en una política “colonialista”. Los dichos del premier generaron el repudio no sólo del gobierno argentino, sino también del resto de los países de la región, que apoyan su reclamo.

Tan sólo 24 horas después, Cameron anunció que reforzaría el número de militares en la zona, con la excusa de un viaje inminente del príncipe William. A esto se suma la noticia de que otra plataforma petrolera de capitales ingleses buscará instalarse en el área marítima de las islas, en una nueva acción unilateral con respecto a la explotación de los recursos naturales del archipiélago. Se espera que este lunes llegue al sitio donde comenzará a realizar perforaciones, en puntos cercanos al límite de las 200 millas de la plataforma continental argentina.

Todos estos hechos se vienen dando en el marco de la negativa por parte de Gran Bretaña de sentarse a la mesa de diálogo, a pesar de las resoluciones de la ONU y su Comité de Descolonización.

Por último, ayer también se conoció el parecer del gobernador de las islas, Nigel Haywood, quien dijo que está disputa diplomática no va a hacer cambiar de parecer a los habitantes de las Malvinas. Sí se mostró preocupado por la posible suspensión del único vuelo comercial que conecta al archipiélago con el continente.

“Sería un enorme error de cálculo si pensaran que esto convencería a los isleños de las Falklands a presionar al gobierno del Reino Unido a entrar en negociaciones con la Argentina”, sostuvo Haywood, ante el diario The Times.<

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