Bolivia dejó ayer atrás la república centralista que supo ser desde 1825. Quedó formalmente constituida como Estado plurinacional autonómico con la asunción de nueve gobernadores departamentales, inclusive tres opositores.
Morales les hizo una advertencia a Rubén Costas (Santa Cruz), a Ernesto Suárez (Beni) y a Mario Cossío (Tarija), gobernadores de la Media Luna boliviana, cuna del poder económico. “Nadie está obligado a pensar como el partido mayoritario, pero quiero decirles que se acabaron los tiempos de conspiración. Intentaron revocar mi mandato. Fracasaron. Ahora nos toca trabajar con ustedes para servir a Bolivia y a nuestros departamentos.”
También se dirigió a los tres opositores: “Todos tenemos la obligación de rendir cuentas”. El presidente se refería a la ley de transición que posibilita que autoridades elegidas puedan ser suspendidas por las asambleas departamentales si tienen cargos penales anteriores o posteriores a su posesión. Costas, Suárez y Cossío tienen denuncias penales por uso indebido de fondos públicos en 2008, cuando organizaron referendos para aprobar los estatutos autonómicos de sus respectivos departamentos.

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