El Estado debe hacer un uso racional del dinero en Educación

El Estado debe hacer un uso racional del dinero en Educación
A poco de su exposición en las jornadas “Constructores de la Sociedad”, organizadas por la Comisión de Justicia y Paz, el Dr. León Grabow analizó la situación de la educación, destacando la necesidad de hacer un uso racional de los recursos del Estado y la elaboración de una curricula adecuada como parte de la recuperación de indicadores educativos competitivos.
En declaraciones a Radio Facundo Quiroga, el ex-ministro de Educación del gobierno de Roy Nikisch, enumeró los cambios sufridos por el sistema educativo argentino en los últimos años, considerando que “lo más importante en política educativa es la desaparición de la ley de 1993, que trajo algunos dolorcitos de cabeza, y la nueva ley que en el 2005-2006 se puso en práctica, con una nueva estructura de financiamiento educativo que significa el aporte de las provincias desde la coparticipación para llegar a una inversión del 6% del PBI nacional dedicado a la educación, al margen de los presupuestos provinciales que cada provincia debe disponer para mantenimiento de su red escolar”.

El fracaso de la Ley Federal de Educación

“La primera ley del 93, fracasó estruendosamente antes de que finalice la primer generación educativa”, explicó sobre el sistema polimodal y advirtió del riesgo que se corre con el nuevo sistema si no se pone el acento en la discusión curricular, porque la búsqueda de un salario digno por parte de los sindicatos, “hizo que la lucha gremial haga desaparecer la currícula de la mesa de negociación porque los dirigentes gremiales primero quieren asegurar el ingreso de un salario digno para la familia que integra el docente”.

Una sociedad inclusiva para pocos

Al ser consultado sobre el relato oficial de una escuela ‘inclusiva’, Grabow citó estadísticas que en 1950, cuando “en Latinoamérica teníamos más del 60% de inclusión educativa y en el sudeste asiático había 32%, en este momento ellos tienen más del 90% y nosotros hemos bajado”, explicó y agregó a su comparación que en la actualidad “ellos están en 9,8 años de estudio por chico contra 5,2 que está Latinoamérica”.

Además de este contraste, destacó que estos indicadores educativos tienen reflejos econométricos porque “el chico que más estudia accede a los trabajos con mejores sueldos y la desigualdad empieza cuando la gente gana distinto”, lamentando que “la brecha se hace cada vez más grande y hoy hay varias formas de analfabetismo”.

A estos datos comparativos, Grabow agregó la cuestión alimentaria que cuando es deficiente en los primeros años de vida, provoca que todo chico que ingresa a la escuela, va a tener menos oportunidades de desarrollo y “en consecuencia va a tener menor oportunidades de tener trabajos dignos”, agregando que ante este panorama, “en algún momento de la vida va a depender del Estado porque no están desarrolladas las condiciones intelectuales porque le falta todo el proceso previo de alimentación para que después tenga posibilidades de desarrollarse en una sociedad inclusiva”.

“Una sociedad inclusiva para pocos no sirve, sirve solamente para todos”, destacó el ex-ministro y agregó que “cuando es para pocos es selectiva”.

Cambió todo

Además de los cambios en la legislación, la permanencia en las aulas y la alimentación en los primeros años como factores determinantes de las posibilidades laborales futuras del individuo, Grabow agregó la cuestión familiar y la pérdida de autoridad del docente, “hoy el padre le discute al docente, eso también es un problema”, señalando que en la familia, que “es el eje fundamental de la vida”, se observa un deterioro en el cual “la familia ha perdido la integridad de manejar el grupo intelectual de la educación”.

En este proceso “le ha transferido al docente, roles de la familia y el docente no puede, no debe, no tiene que hacerse cargo de la educación que le corresponde a la familia y a los padres”.

El rol del Estado

Consultado sobre el rol del Estado en el proceso educativo, Grabow puso en primer lugar “el uso racional del dinero” y la necesidad de contar con docentes suficientemente preparados y en un proceso de capacitación continua, “pero si están hablando de sueldo mañana, tarde y noche, no va a salir del marco ministerial ningún proyecto para salir del encierro de la discusión salarial para hablar de contenidos”.

Durante el actual ciclo lectivo, en el cual se recuerdan pocas semanas completas de clase por los reclamos que paralizaron la actividad, se le habría causado “un daño irreversible” a los alumnos, porque “lo que el chico perdió a los 6 años no lo va a recuperar a los 8, ni un docente ni nadie le puede dar lo que su maduración neuropsicológica le da a los 6 años, no le da a los 8”, sentenció.

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