Desde los economistas, la tecnología es un “estado absorbente”. Esto es porque aquel que entra no vuelve atrás. Por ejemplo, si un negocio hace la contabilidad on line, no vuelve a hacerlo a mano. Por eso decimos que la tecnología es un camino de ida.
En este contexto de hipercrecimiento está el peso de la clase media del país, que sigue siendo la más alta de la región. Este sector tiene consumos culturales altos y la tecnología es uno de ellos. Muchos pueden verlo como un gasto innecesario pero sirve para estudiar, trabajar, entretenerse y comunicarse, todas cuestiones muy importantes en la cultura moderna que la clase media valora.
Pensando en lo que viene, aún no llegó al 40 por ciento de los hogares con banda ancha. Ahora hay que venderle al 60 por ciento restante. El problema es que hay que venderle a la clase media baja y baja, lo cual es más difícil que acceder a la clase media. Por eso tiene que existir una política activa de bajar los precios y wi-fi gratuito por parte del Gobierno.
En poco tiempo, las conexiones de banda ancha van a dejar de ser las referentes para el crecimiento del acceso a esta tecnología. Es que crecerá el acceso a Internet a través del celular, la televisión y las computadoras portátiles. El perfil de acceso ya está dejando de ser la PC de escritorio.
En la base de la pirámide, la conectividad es con movilidad. Hay 40 millones de celulares en el país, de los cuales un 10 por ciento ya se conecta a través del teléfono celular. En cuatro años, más de la mitad de la gente se va a conectar por celular a Internet. O sea que más de 20 millones de personas se conectarán a través del teléfono.
Además, hay que tener en cuenta el boom de las notebooks y netbooks, sumado a la cantidad de computadoras portátiles que está entregando el Gobierno. Las clases medias y bajas se van a conectar en la escuela a través de la netbook que le entregó el Gobierno.
(*) Presidente de la consultora Prince & Cooke. Licenciado en Marketing. Doctor en Ciencias Políticas. Master en Economía.
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