En arterias y zonas comerciales de la ciudad, los vehículos paran en cualquier lado. La Municipalidad planea más controles.
En calle de una mano, está prohibido estacionar a la izquierda.
Beverina y Núñez, en el Cerro. La imagen se repite: calles angostas, de alto tránsito, con autos a la izquierda
Beverina y Núñez, en el Cerro. La imagen se repite: calles angostas, de alto tránsito, con autos a la izquierda
En cuadras que el municipio les asignó, los naranjitas tienen luz verde oficial para permitir estacionar.
En cuadras que el municipio les asignó, los naranjitas tienen luz verde oficial para permitir estacionar.
[Anterior] [Siguiente]
El estacionamiento se quedó sin frenos
09/04/2012 00:18
Por Florencia Ripoll
Pare! No, no largamos la nota con señales de tránsito, sólo le avisamos: si quiere medir cuánto sabe sobre las reglas para estacionar en la ciudad (y no es tramposo), antes de seguir leyendo haga el test de la otra página.
¿Ya está? OK, ahora procedemos a enumerar la epidemia de malas prácticas a la hora de parar los autos que castiga las calles de Córdoba. El fenómeno combina varias causas: la primera, el respeto casi nulo que una parte creciente de los automovilistas tiene por las reglas de tránsito; otra, el explosivo crecimiento del parque automotor sin un correlato de ampliación de la infraestructura vial; y, por último, lo exiguos que quedaron los controles municipales ante sendas avalanchas.
El resultado es el desmadre del estacionamiento que se registra en casi toda la ciudad, y sobre todo en áreas comerciales y de alta circulación fuera del centro, donde la presencia de inspectores es escasa o nula.
La administración municipal asegura que le preocupa este fenómeno, y que trabaja en la recuperación de equipos y vehículos de la Policía de Tránsito –el área tiene serias carencias– para poder, en unos 30 días, extender los controles hoy focalizados en el centro a otras zonas y arterias.
Autos parados a ambos lados de calles muy angostas y transitadas, camiones estacionados en avenidas, colectivos que suben y bajan pasajeros en medio de la calle porque sus paradas están obstruidas, rodados casi “tirados” en las esquinas bloqueando el paso peatonal y la visión al doblar, detenciones permanentes en doble fila, etc, etc, etc. Son algunas de las situaciones que se repiten a diario y de a miles en la ciudad.
Todas implican violaciones a las ordenanzas vigentes, merecerían sanciones con multa y, lo peor de todo, entrañan peligros para conductores y peatones. Sin embargo, su frecuencia está tendiendo casi a naturalizarlas entre los vecinos.
Jungla detenida. Las fotos que ilustran esta nota fueron captadas en un recorrido realizado por este diario en calles como Monseñor Pablo Cabrera, Rafael Núñez, Emilio Caraffa, Castro Barros, Costanera, Las Heras, Rosario de Santa Fe, Fader y sus aledañas. No fue necesaria una búsqueda exhaustiva: las infracciones apabullan.
Como ejemplo, sólo una cuadra de Monseñor P. Cabrera resulta muy gráfica: tiene autos estacionados de ambos lados aunque está prohibido en las avenidas, hay camiones parados cuando tienen expresamente vedado detenerse por sus dimensiones; también se acumulan autos parados a la venta, algo impedido específicamente por las ordenanzas.
A la vez, los vehículos detenidos no respetan los 10 metros de cada lado libre que se debe dejar por ley cuando hay paradas de colectivo y está permitido estacionar en esas cuadras, lo que obliga a una práctica que también se repite en Nuñez y Caraffa: los ómnibus urbanos se detienen en medio de la calle para bajar y subir pasajeros.
Esos casos se multiplican a lo largo de nuestro recorrido.
“Las infracciones crecieron al ritmo del parque automotor, que se duplicó. Y nosotros somos menos que en los años ‘80. Hoy no estamos pudiendo hacer controles en zonas como esas”, aseguró Carlos Molina, delegado del Suoem en Policía de Tránsito. Según precisó, suman 503 inspectores, mientras que en 1980 llegaban a 700.
A contramano, sólo desde 2007 a hoy, el parque de vehículos en la ciudad subió 70 por ciento: ronda los 480 mil, sin contar las motos, cuya venta creció a mucho mayor ritmo (se despacharon 140 mil sólo en los últimos cinco años).
De todas maneras, la proliferación de malas conductas sugiere que, si bien de seguro disminuirían con más presencia de zorros grises y multas, erradicarlas requiere mucho más que eso. Habilitar más lugares de estacionamiento es una de las tareas pendientes (por caso, en el Cerro de las Rosas, una de las áreas relevadas en esta nota, casi no existen playas y muy pocos comercios ofrecen espacios para aparcar).
Y a todo eso habría que sumar más rigor al extender el carné de conducir, y dureza de los montos y la gestión de las multas por infracciones.
...........................
Carmen, vecina
"Vengo por razones de trabajo y tomo en esta parada el N4 y el N1. Continuamente hay que subir en el medio de la calle, porque hay autos estacionados en la parada. Es un peligro".
Carlos, naranjita en la zona del Cerro
"Acá no hay playas para dejar tantos autos, se ve cuando llueve fuerte o cae piedra, no saben dónde meterlos. Yo los hago estacionar de los dos lados, y me fijo que no tapen garages".
Vanesa, cComerciante del Cerro
"Esta calle es angosta y estacionan de los dos lados, hay problemas todo el tiempo. Hace un par de días pasó un camión y destrozó todo el costado de un auto, porque no había espacio"
..........................
En 30 días, más controles en barrios
Primero “domar” el centro y restituir equipamiento y móviles a la Policía de Tránsito, y luego salir con controles a ordenar otras zonas, como la avenida Rafael Núñez y su área de influencia.
En apretada síntesis, ese es el plan de la Subsecretaría de Tránsito municipal, según se lo señaló a Día a Día su titular, Dante Rossi. “Con Policía Municipal estamos rediseñando controles en vía pública para tener mayor presencia. Ahora nos concentramos en el micro y macro centro, que es la zona dónde hay más problemas de tránsito; y en unos 30 días vamos a salir a otra áreas”, señaló. El Cerro será uno de los lugares donde sumar controles, aseguró.
Según Rossi, en ese lapso se acordó dotar a la repartición de insumos indispensables para la tarea: reparar dos grúas averiadas, la compra de cinco nuevas, arreglo de equipos de comunicación y de motos para movilidad de los inspectores.
Carlos Molina, delegado del Suoem en Policía de Tránsito, trazó idéntico panorama. Las partes acordaron esta línea de trabajo luego del conflicto desatado apenas los inspectores conocieron la idea de utilizar fotos sacadas por los vecinos como método para detectar y sancionar infracciones.
Esa posibilidad es analizada por la gestión Mestre como un modo de ampliar las posibilidades de control ante la avalancha de faltas. Sin embargo, su sola mención puso a los inspectores en guardia y asamblea. Justo el martes, los “zorros” evaluarán si retoman el piquete debido a supuestos descuentos de haberes que algunos sufrieron, por descuentos de horas no trabajadas por asamblea. Fuera de eso, el plan acordado con las autoridades es salir del centro cuando tengan equipos.
Operativos. Rossi precisó que se vienen haciendo algunos controles esporádicos. “Estuvimos en Gauss, Martinoli y Celso Barrios. En el centro, se desactivaron 27 espacios de estacionamiento reservado para instituciones (35 lugares) y se redujeron al 50 por ciento los permisos especiales de ingresos a vías selectivas (los que se usan en transporte público).
.................
100 a 150
En esos porcentajes estudia subir los valores de las multas de tránsito la actual gestión municipal.

Comentá la nota