La estación meteorológica de Comodoro es una de las referentes a nivel regional

La estación meteorológica de Comodoro es una de las referentes a nivel regional
Nueve personas trabajan en la estación del Servicio Meteorológico, que funciona en el predio del aeropuerto, con turnos que cubren las 24 hs., del día. Iris Camarda, jefa de la estación, trabaja desde el año 2000.

Los observadores meteorológicos que trabajan en la estación que el Servicio Meteorológico Nacional tiene en la ciudad, realizan diferentes tareas de relevamientos de datos y observación, con maquinarias y equipos durante todo el día. A partir de una decisión a nivel nacional, el Servicio Meteorológico empezó a tomar personal para que se capacite, y comience a trabajar de inmediato. Es así que la estación se convirtió también en escuela. “Van a tener un curso intensivo para que en 7 meses puedan ser observadores. Mientras tanto ellos están aprendiendo y trabajando a la par nuestra”, afirmó Iris.

El observador que está de turno toma los datos, dependiendo del horario en el que se encuentre, con los instrumentos que se distribuyen en el predio. Con horarios muy marcados, cada prueba requiere precisión. “La observación consiste no sólo en recolectar los datos de los aparatos que están en la oficina, sino que también van al campo de observación”, afirma la observadora.

Entre barógrafo, barómetro digital y monitor de viento; Iris explica que una vez recolectados los datos del día son cargados en los softwares y enviados al Servicio Meteorológico Nacional, quien los distribuye a quien los solicite. En el campo de observación se utiliza una anemómetro totalizador de viento, un pluviómetro, un pluviógrafo, un tanque de evaporación y un abrigo meteorológico, que consiste en una cámara con los mismos instrumentos que están al aire libre, pero en el interior de la caja. Los datos se toman cada hora, por la mañana y tarde. Con todo esto se registra la humedad, la temperatura máxima y mínima del día. Esos datos son procesados para calcular la temperatura, la humedad relativa, la visibilidad y nubosidad.

Otros datos

Con estaciones externas, y equipamiento específico, los observadores además miden el nivel de partículas en el aire, la luz solar, los rayos ultravioletas y la densidad en las capas superiores del cielo. En la oficina de altura “todos los días a las 8 de la mañana lanzamos un globo de látex, que va con un radio zonda”, que envía una señal a un aparato que los capta en la estación. Este estudio sirve para medir las diferentes condiciones en las capas del cielo. Una particularidad de la región es que permite que el globo llegue muy alto, superando a las otras estaciones que repiten el examen. “La estación de Comodoro ganó varios años seguidos un reconocimiento por el globo que llega a mayor altura”, señaló Camarda.

La sala de inflado, en donde se llena con hidrógeno el globo, es una de las más nuevas, inaugurada en 2011. La estación, además, cuenta con un aparato moderno para medir el ozono. Le llaman ozono a todas aquellas las partículas que están en el aire, como ceniza y polvo. El equipo fue traído desde Estados Unidos, y es uno de los más modernos del país.

En la sección de fotometría se encuentra un aparato capaz de mediciones de los rayos UV, la cantidad de luz y la temperatura del sol.

Cómo medir la ceniza

Como la zona se vio afectada por la ceniza volcánica, se hizo imperativo tener un aparato que midiera su condición en la atmosfera. Para esto se utilizan dos equipos. A través de ellos, con un láser se mide la polución, distancia, intensidad y se absorbe una pequeña muestra. Estos datos son recolectados y trasferidos a nivel mundial.

El observador, en condiciones que haya un fenómeno climático, como la presencia de ceniza o una tormenta, tiene que sacar mensajes para la Torre de Control, Plan de Vuelo y el resto de las oficinas que requieran del procesamiento de datos. La ceniza cambió la rutina, “porque uno no está preparado. Esta no es una zona volcánica. Fuimos aprendiendo en la medida en la que nos fue afectando el fenómeno” señaló la jefa de la oficina.

Por otro lado, el responsable de la oficina de Pronóstico, asegura que “hay intensiones de traer un radar meteorológico acá”, que beneficiaria “la detección de fenómenos como el que tuvimos el otro día”, Linares.

La estación escuela

Los estudios tienen un horario determinado que a lo largo del día se van actualizando, o cambiando, según las condiciones climáticas. Y cada tarea implica instrumentos con rigurosidad en la medición, y la realización de cálculos y conocimientos sobre la región. Es un trabajo específico que requiere de personal capacitado.

Iris destaca lo importante de que la estación se haya convertido en escuela “porque hay poca gente especializada para realizar este tipo de tareas”. “La labor del observador no solamente está en una oficina, a cada hora tiene que ir al campo de observación”, reitera. La oficina trabaja con Pronostico, para que los datos sean los más fieles y precisos, y se los pueda utilizar para otras actividades.

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