El hecho se produjo ayer por la mañana en la Unidad 7, la cárcel de varones ubicada en esta ciudad. El recluso fue llevado al Hospital Pintos, donde poco antes de la hora 13 murió. Las primeras averiguaciones en torno al caso revelan que se suicidó, aunque anoche se esperaba el resultado de la autopsia a la que el cuerpo fue sometido para ratificar esa hipótesis. Llamado Rodolfo Aníbal Quintana, estaba preso acusado de un asesinato que en Azul había ocurrido en octubre del año pasado.
De acuerdo con lo señalado, el hecho se descubrió antes del mediodía en la Unidad 7, cuando otro recluso ingresó a una celda y encontró al joven -que tenía 28 años de edad- colgado con una chalina.
Desde el centro asistencial municipal se informó que su muerte se produjo minutos antes de la hora 13.
Ayer para la hora 20 había sido previsto que su cuerpo fuera sometido a la operación de autopsia en la sede de la Policía Científica, a fin de establecer con certeza las causas vinculadas con este deceso por el que, en principio, se inició en una fiscalía local un sumario penal caratulado como averiguación de causales de muerte.
Identificado como Rodolfo Aníbal Quintana y oriundo de Azul, estaba detenido desde marzo de este año. Con prisión preventiva confirmada y a la espera de ser juzgado, a Quintana se le imputaba la autoría de un asesinato que en octubre del año pasado se había producido en esta ciudad (ver cuadro aparte en esta misma página).
De acuerdo con lo referido por voceros allegados a la causa penal que ahora se instruye por su muerte en la Unidad Funcional de Instrucción número 6 - fiscalía a cargo del Dr. Luis Surget-, ayer en horas de la mañana fue un interno también alojado en la Unidad 7 quien descubrió al joven, cuando había ido a pedirle cigarrillos a la celda donde estaba alojado. Según lo indicado, al ingresar a la celda el recluso halló a Quintana ahorcado con una bufanda, por lo que inmediatamente dio aviso a los guardias del penal para que lo auxiliaran.
El joven fue trasladado al Hospital Pintos, adonde ingresó con signos vitales, aunque instantes después se produjo su muerte, deceso ocurrido a la hora 12.50, según dijeron fuentes del centro asistencial municipal.
De las primeras averiguaciones practicadas surge que Quintana se suicidó al ahorcarse con una bufanda, uno de cuyos extremos ató a los barrotes de la ventana de la celda donde estaba alojado y el otro lo anudó a su cuello.
Ese interno que lo encontró fue el que rápidamente lo descolgó y le sacó la chalina para auxiliarlo, después de que el joven que tenía 28 años había utilizado también un pequeño banco al que se subió y desde el que luego saltó al vacío en su intención de quitarse la vida.
Los voceros consultados refirieron que Quintana no dejó nota alguna explicando los motivos por los cuales habría decidido suicidarse.
También, las fuentes dijeron que para hoy estaba previsto en sede judicial comenzar con las recepciones de las declaraciones a los diferentes testigos de este aparente suicidio que tuvo como escenario una de las celdas de la Unidad 7 del Servicio Penitenciario Bonaerense.
EL DATO:
Además del asesinato por el que Quintana iba a ser juzgado en un Tribunal local el año próximo, el joven estaba preso cumpliendo una pena de cinco años de prisión, después de que durante el pasado mes de mayo había sido sometido a un juicio oral donde fue condenado como autor de un robo y de un caso de abuso sexual.
LE IMPUTABAN UN ASESINATO
Rodolfo Aníbal Quintana, el joven que murió ayer después de que aparentemente se suicidara mientras estaba preso en la Unidad 7, había sido detenido en marzo de este año.
La medida cautelar se había hecho efectiva en ese entonces ante diferentes pruebas que lo sindicaban como el autor de un asesinato que en octubre de 2011 había ocurrido en Azul.
Ese crimen que se le imputaba a Quintana era el delito que lo tenía privado de la libertad con prisión preventiva confirmada y a la espera de ser sometido a un juicio en un Tribunal local, debate cuya realización había sido prevista para el año entrante.
A Quintana se le imputaba el asesinato de Miguel Ángel Olivera, un hombre que tenía 31 años cuando el 10 de octubre del año pasado había sido asesinado de un disparo en la cabeza, en momentos que regresaba caminando a su casa ubicada en la calle Sargento Cabral de esta ciudad, entre Chaves y Belgrano.
Cinco meses después de ocurrido ese homicidio, desde la Justicia se dispuso la detención de Quintana como el presunto autor del crimen, luego de que -entre otros elementos probatorios reunidos en la instrucción de esa causa penal- se contara con la versión de un testigo considerado de fundamental importancia para el esclarecimiento del hecho.
Ese testigo había afirmado que observó a Quintana el día del asesinato circulando en una moto y que había sido él quien le había disparado a Olivera, crimen cuyo móvil estaría originado en una relación de enemistad que entre víctima y presunto homicida existía desde mucho tiempo antes.
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