El ex funcionario judicial, una personalidad destacada en la lucha por los derechos humanos, recordó que en la UNS, la Triple A mató al primer estudiante. "Yo viví para esto", dijo al conocer las condenas.
Cañón es conocido de la justicia pampeana. Llegó por primera vez a Santa Rosa para colaborar con la fiscal Marta Odasso en un caso muy recordado: la muerte de doce presos de la Unidad 13, el 25 de julio de 1991, luego de quedar atrapados por el fuego en el pabellón cuatro. En 2010 regresó para asistir a algunas audiencias del juicio a los represores de la Subzona 14.
Su militancia por los derechos humanos lo llevó a recibir el premio "Justicia Universal", otorgado por la Asociación Argentina Pro-Derechos Humanos, de Madrid; la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad Nacional de La Plata lo distinguió con el "reconocimiento a la trayectoria y el compromiso con la defensa de los derechos humanos"; y la Legislatura porteña lo nombró "personalidad destacada de los derechos humanos", por haber sido el único fiscal del país que dos décadas atrás impugnó la ley de obediencia debida, entre otros merecimientos.
"Como fiscal estuve 23 años en esta causa, desde que comenzó el proceso -recordó en diálogo con LA ARENA-. Fue en 1986, cuando con las primeras pruebas acumuladas le pedí a la Cámara Federal (de Bahía Blanca) que se avocara a ella. Llegué a indagar a os imputados hasta la Semana Santa del '87, teniendo presos a (Acdel) Vilas y a (Abel) Catuzzi (dos de los principales responsables del V Cuerpo durante la dictadura). Personalmente, después de las leyes de impunidad y de los indultos, pensé que no habría posibilidades de justicia en el país y por eso le llevé pruebas a (el juez español Baltasar) Garzón. Pero la derogación de esas leyes y el fallo de la Corte Suprema, habilitando en 2005 los juicios, abrió un camino gigantesco de esperanza".
Cañón expresó que "sin embargo, fue muy difícil llegar a este resultado porque había una justicia cómplice y muy corporativa, ligada a los factores de poder en una ciudad que prácticamente estaba sitiada por las cúpulas de las fuerzas armadas y de seguridad -con la base naval de Puerto Belgrano, la zona 5 de Gendarmería, el V Cuerpo de Ejército y la jefatura de Perfectura-; más una iglesia católica cuya jerarquía también fue cómplice y avaló la metodología ilegal de la dictadura".
"Si bien la sociedad bahiense tuvo actitudes militantes y de defensa de los derechos humanos, con luchas gremiales -remarcó-, también es cierto que soportó el Plan Conintes durante la época de (Arturo) Frondizi, donde la Marina llevó a bancarios y ferroviarios al playón de la base naval y les apuntó con sus armas en las cabezas como si fueran extranjeros".
"Había una ciudad dividida en dos -dijo el ex fiscal-. El pueblo estaba abajo y esas cúpulas arriba, más un diario (La Nueva Provincia) que es el más fascista de Latinoamérica, que publicó editoriales defendiendo las torturas y justificando el exterminio de las fuerzas armadas".
La Triple A y Remus Tetu.
- ¿Qué significado le da usted a la sentencia?
- Para mí, este juicio marca un antes y un después. A partir del fallo, Bahía Blanca no será la misma. Ahora habrá más posibilidades de que haya una democracia igualitaria, colectiva y participativa, en la que los jóvenes tengan un acceso más directo a la cosa pública. Además van a quedar descalificados y degradados quienes formaron parte del plan criminal, y no sólo los militares, sino sus cómplices empresariales y los demás aliados que participaron de la masacre que se propició desde el aparato de poder. Esto es un ejemplo en el mundo para otros países que sufrieron masacres colectivas, como Armenia, y no tuvieron posibilidades de que hubiera justicia con un resultado pleno y satisfactorio.
- El juicio tiene a su vez la particularidad de la ciudad, de su contexto, que no es el mismo que el de Córdoba, donde existió la reforma universitaria y el Cordobazo, ni el de Buenos Aires..
- Además se logró que se realizara en la universidad pública donde no sólo estudiaban las víctimas, sino donde dentro de ella la Triple A mató al primer estudiante. Y que tuvo a un interventor, como el rumano Remus Tetu, que fue un colaboracionista nazi durante la ocupación de su país y que forzó un exterminio en la Universidad Nacional del Sur y también en la del Comahue. Esto es como exorcizar los demonios de la universidad, donde hubo departamentos intervenidos y profesores exiliados. Hoy, en cambio, el rector puede reunirse con los jueces del tribunal, con integrantes del Consejo de la Magistratura... ha cambiado el paradigma. Pasó de ser una universidad con un perfil fascista a ser una universidad democrática donde los alumnos ya no vienen a pedir permiso para poder estudiar.
- Cañón, ¿esta es "la" causa de su vida?
- Yo viví para esto. Me juramenté a mí mismo que debía buscar los caminos de la verdad y la justicia, aunque no sabía cómo; hasta que en 1986 me designaron fiscal y trabajé y milité permanente porque era un objetivo de vida. La verdad es que dejé jirones de mi persona en esta causa. Estudié reglamentos militares y en 1987 me reuní con militares del Cemida (Centro de Militares para la Democracia Argentina) para entender la lógica interna de ellos y poder interrogar a los imputados, como la indagatoria de Vilas que duró 13 días. Realmente he dejado....
-... ¿parte de la vida?
- Parte de la vida, aunque con resultados satisfactorios. Porque tomó la posta gente joven, como el fiscal Abel Córdoba, que fue convalidado por la Procuración General de la Nación y que tuvo una tarea maravillosa durante el juicio. Si tengo que hablar de lo personal, este fallo es haber cumplido con un objetivo de vida.
Un fallo, dos festejos
La lectura del fallo sobre los delitos de lesa humanidad, perpetrados en el V Cuerpo, tuvo envuelta por movilizaciones en las calles aledañas adonde se realizó la audiencia. Las organizaciones de derechos humanos y agrupaciones de izquierda se reunieron en la Plaza del Sol; y el kirchnerismo, con La Cámpora, a la cabeza, lo hizo sobre la céntrica avenida Colón.
Paradójicamente, los jóvenes oficialistas -entre ellos el pampeano Mauro Tanos, responsable nacional del Fondo de Capital Social- desplegaron sus banderas frente a un viejo edificio perteneciente a Bunge y Born, según podía leerse en lo alto de la fachada.
El centro clandestino de detención bahiense fue la Escuelita, una vieja casona demolida en 1979 y redescubierta gracias al trabajo de arqueólogos de la Universidad Nacional del Sur.
Comentá la nota