Los choques mortales o con heridos muy graves ocurridos en Rosario durante los últimas semanas parecen tener al exceso de velocidad como causa más que probable.
Desde el Centro de Control de Tránsito del municipio llevan estadísticas de estas realidades. Que no traducen sino conductas registradas por dispositivos de seguridad vial, como las cámaras instaladas en semáforos de algunas
esquinas.
Por ejemplo, aquellas que permiten detectar que el exceso de velocidad entre los infractores oscila entre 71 y 74 kilómetros por hora, cuando según recordó el director de la repartición, Esteban Miranda, en las calles comunes el máximo permitido es de 40 y en las avenidas de 60 (con alguna que otra excepción muy puntual, que lleva esas marcas respectivamente a 50 y 70).
Demencial. Dentro de ese promedio caen también, recordó la responsable del departamento de Infracción, Soledad Sánchez Nadal, conductores que increíblemente llegan a circular a entre 120 y 130 kilómetros por hora.
Esas velocidades detectaron el año pasado, por ejemplo, las cámaras instaladas en avenida Colombres y Doctor Vila o en la de Rivadavia y Pueyrredón. El máximo que registran los dispositivos es 160 kilómetros por hora, lo que no significa que no haya quien llegue a superar esa marca.
Justamente fue la cámara de Colombres y Vila, instalada en plena avenida costera a la altura del parque Alem (zona bolichera si las hay), la que durante el año pasado mostró registros nítidamente diferenciados del resto.
Mientras en las tres ubicadas en Uriburu y España, Pellegrini e Iriondo, y Oroño y Brigadier López (actualmente mudada a Rivadavia y Pueyrredón) predominaron las actas generadas por cruzar en rojo, en la de Colombres el 72,1 por ciento de las actas no se labraron por ese motivo, sino por exceso de velocidad.
En apenas un mes, diciembre último, a esa esquina la atravesaron 2.973 vehículos por arriba del máximo permitido, mientras otros 1.152 sencillamente no respetaron el semáforo. En cambio, en las otras tres cámaras se ve que los cruces en rojo superaron a la transgresión de la velocidad máxima: sobre 10 faltas, representaron 6 contra 4.
Todo indica que las actas por no respetar el semáforo vienen “amesetadas” en la ciudad. Al menos, eso conjeturó el director de Tránsito, Mauricio Malano (de cuya área dependen los tres radares móviles, ver recuadro) y es lo mismo que demuestra un gráfico de Ingeniería de Tránsito donde se compara la evolución del indicador.
Si se toman estos últimos tres años, se advierte que los valores se mantienen: durante el 2008, las actas generadas por cruces en rojo ante las cámaras llegaron a 72.168. Al año siguiente, bajaron levemente a 71.825. Y hasta junio incluido de este año suman 35.506.
Eso sí, como están a punto de rotar algunas de ellas (y la gente debe acostumbrarse a la nueva localización de los controles) se presume que cuando termine el 2010 los números podrán regresar a un poco más arriba.
Sin datos. En lo que hace a la evolución de faltas por exceso de velocidad no hay comparación interanual posible, ya que los cinemómetros se instalaron en mayo del año pasado.
De todos modos, durante el 2009 esas infracciones detectadas por los semáforos con cámaras llegaron a 34.934 (sin contar las que captan los radares móviles). Y mes por mes, fueron bajando.
Concretamente, en junio (primero de plena operatividad) las cuatro cámaras en funcionamiento detectaron 6.097 infracciones, mientras que en noviembre sumaron 3.806 y en diciembre, 4.165. La baja fue de casi el 40 por ciento.
Miles
El titular de Tránsito, Mauricio Malano, admitió que los tres radares móviles detectan una media mensual de 7 mil faltas por exceso de velocidad, 84 mil al año. Si se les suman las 35 mil registradas por cámaras de junio a diciembre pasados, en 2009 hubo 120 mil actas por circular demasiado rápido.
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