Buscando alternativas productivas para los guanacos, especie autóctona de la Patagonia que estaba siendo exterminada, fue que comenzó a desarrollarse la esquila de este grupo de camélidos en los campos rionegrinos. La iniciativa la tuvo la familia de David Garrido, un productor de Los Menucos que lleva 15 años en la actividad.
En los campos de la estancia "Chacay", que se extienden en 40.000 hectáreas, habitan cerca de 4.000 guanacos en estado silvestre que comparten hábitat con las ovejas (una especie introducida). "Mi abuelo siempre los conservó pero nunca se les había encontrado un valor económico", relata David Garrido, actual dueño de las tierras que originalmente eran propiedad de la corona británica cedidas al Estado a mediados del siglo XX.
"Cuando empezamos –en 1995– no sabíamos nada, teníamos algunas pistas de que se vendía la fibra de animales muertos. Realizamos una investigación y nos dimos cuenta de que en Europa mucha de la fibra de guanaco que se compraba se hacia pasar por vicuña, pero se pagaba a precios de ovino", relata David acerca de los inicios de la actividad. Hoy es un producto certificado como de animales vivos y se exporta a unos 150 dólares el kilo de pelo.
En un principio los Garrido comenzaron a criar los chulengos, pero con el tiempo se dieron cuenta de que era posible esquilarlos en estado silvestre. Para ello, diseñaron un dispositivo de arreo hacia los galpones de esquila que luego fue adoptado por otros establecimientos.
Actualmente apenas alcanzan la media docena los pobladores que se dedican a la producción sustentable de la especie en toda la Patagonia. Si bien en los comienzos fueron varios los establecimientos ganaderos que se entusiasmaron con la actividad, con el tiempo fueron abandonándola. Garrido considera que "uno de los problemas para el impulso de la producción es que el guanaco está bajo las leyes de fauna silvestre, no se considera una especie ganadera, lo que acarrea muchas restricciones. Es un proceso lento que demanda que se ajuste la legislación vigente".
Caza furtiva
Asimismo, persiste en la zona la caza furtiva de la especie. Estos cazadores no sólo venden el pelo a un menor valor, sino que también aprovechan la carne a pesar de que en nuestro país no está autorizada la faena de guanacos para la comercialización.
Desde Chacay aseguran que es vendida en ocasiones como carne de ciervo en fiambres ahumados o envasados.
Uno de los aspectos que se destacan es que como especie autóctona presenta muchas ventajas que hacen posible promover los beneficios económicos de la especie a fin de resguardarla y protegerla.
No sólo su fibra es una de las más valiosas del mercado mundial (como la de la vicuña), además no depreda tanto el ambiente como sí lo hace la oveja, en la época de esquila genera mucha mano de obra y es una alternativa frente a la baja de rentabilidad del ovino.
Al haber pocos establecimientos que se dediquen a la actividad, uno de los problemas de comercialización es la poca cantidad de pelo que se produce.
Esto también hace difícil pensar en el desarrollo industrial; es decir, en que la fibra se procese en el país lo que le agregaría mas valor.
Garrido insiste en que debe ser considerada como una política de Estado para lo que es necesario que las autoridades provinciales y nacionales "reconozcan el valor productivo que tiene para la región".
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