Claromecó vivió uno de esos fines de semana para enmarcar, tanto desde lo climático como desde el punto de vista de la afluencia turística.
Hubo un incesante flujo de ingresantes a la villa, atendiendo al recambio de quincena, desde la tarde del sábado y aún avanzado el domingo.
Las condiciones óptimas para sol y playa, con vientos leves, alta temperatura y un mar "planchado" brindaron un excelente recibimiento a los recién llegados y dieron la mejor de las despedidas a los veraneantes que culminaban su descanso.
La zona costera presentó un panorama pleno de gente en Dunamar, los balnearios céntricos e incluso hasta el "Pozo de Alonso"; quienes optaron por la tranquilidad, debieron irse bastante más lejos para hallar playa despejada.
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