Esperanza II: los vecinos llevan más de un mes sin respuestas concretas ni arreglos

Las vigas de un monoblock en un barrio de la capital puntana todavía sostienen las plataformas que casi dejaron sin techo a 12 familias en diciembre.
Tras más de un mes de espera los vecinos del Plan Habitacional Esperanza II no tienen respuestas. Las vigas de madera y hierro que colocaron a finales del año pasado la Municipalidad de San Luis y el gobierno provincial, siguen siendo los únicos sustentos de las escaleras y pasarelas que casi llevaron al derrumbe a las dos torres.

Aún faltan escalones y la ausencia de barandas no hace más que aumentar el peligro. En diciembre los inquilinos escucharon varias propuestas y hasta algunas promesas, pero aún no vieron cumplirse ninguna. Una vecina comentó que la última información que tenía era que “estaban buscando una empresa que viniera a arreglar”.

El director de Defensa Civil Municipal, Alejandro Miranda, aseguró que personal de su área ha concurrido en varias ocasiones a reajustar las columnas de hierro y madera que apuntalan el edificio. Pero los habitantes no se sienten seguros: “El otro día se cayó una viga, menos mal que no había chicos cerca”, recordó una mujer que vive en el primer piso de una de las torres.

También dijo que con la lluvia de ayer volvió a sentir temor por la débil estructura que está cubierta, casi por completo, de óxido. “Parece que se han olvidado de nosotros”, declaró.

Aunque las autoridades del Ministerio de Inclusión y Política Habitacional, la cartera encargada del caso, no estuvieron disponibles para responder las preguntas de este matutino, el jefe del Proyecto Regularización Dominial de Viviendas Sociales, Eduardo Juriol, aseguró que su área continúa las investigaciones para poner en regla la situación de los vecinos que, en su mayoría, no tienen los papeles correspondientes a sus departamentos.

Peligro de derrumbe. Cerca del 12 de diciembre, los vecinos escucharon un estruendo que venía de la plataforma del segundo piso, de uno de los edificios que estaba cediendo y que hacía sentir su peso en los pisos inferiores.

Alarmados por el peligro llamaron a los bomberos y a la policía. Al día siguiente autoridades de la Municipalidad de San Luis y del gobierno provincial, determinaron que sería más seguro que las familias, en total doce, fueran evacuadas para comenzar con los primeros arreglos. Las vigas fueron la primera y única respuesta que los inquilinos tuvieron hasta ahora.

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