Sufre una enfermedad parasitaria que le afecta la visión. Su familia quiere operarla en México.
Como quien no quiere la cosa se le dijo a sus padres. Y una consulta con un oftalmólogo del Hospital Romagosa los dejó más tranquilos. Al parecer, era sólo un estrabismo. Y con unos lentes la piba iba a andar bien. Pero nada de esto sucedió y a los 13 años, como el problema persistía, hubo una nueva consulta. Esta vez a otro especialista. Las noticias no fueron buenas: Florencia padecía toxocariasis desde hacía mucho tiempo. Una infección parasitaria trasmitida por perros y gatos, que le afectaba los órganos de la visión.
2008 fue el año del comienzo de la batalla que encararon Ramón Luna y María Elena Valles, los padres de Florencia. La lucha era a contrarreloj porque la enfermedad avanzaba. Y gradualmente la joven perdía la visión. Primero la de su ojo izquierdo y luego la del derecho. Los parásitos avanzaban implacablemente sobre su cuerpo.
Ramón es albañil y no tiene trabajo fijo. María Elena es ama de casa. Pagaron una obra social hasta que se cansaron de pelear por los pasillos para que ésta les cubriera los estudios de complejidad. Hasta que dijeron “basta” y apelaron a la solidaridad de sus vecinos. La meta ahora era viajar a México, país donde se combaten ciertas enfermedades que afectan la visión con implante de células madre. El tratamiento no se encuentra homologado en el país.
“Comenzamos con una rifa, en diciembre del año pasado. Yo me enteré en Internet de que en México hacían tratamientos con ozonoterapia y células madre. Y moví cielo y tierra hasta para poder viajar”, comenta Ramón.
Los Luna comenzaron una campaña para recaudar fondos para el tratamiento de alto costo de Florencia en México. Organizaron eventos, rifas y hasta un torneo de auto tuning para juntar fondos. También hubo peñas y hasta Julián Burgos, ídolo de Cantando por un Sueño, participó de la campaña. La gente de todo el norte de Córdoba les abrió el corazón. Y en cuatro día ya habían logrado juntar 80 mil pesos.
La familia viajó en marzo, por primera vez al centro Ofltalmológico Santo Tomás, de Villahermosa, Tabasco. Florencia recibió cinco sesiones de quelación y ozonoterapia. Y un tratamiento con células madre, según consta en la historia clínica firmada por el doctor Feliciano Wong. Este tratamiento les costó 50 mil pesos.
Florencia volvió a sus pagos con mejoras. Su alcanzaba antes objetos distantes 5 centímetros. Pero después del tratamiento pudo distinguir a los 4 metros. “Podía bajar las escaleras sola”, contó Ramón, su papá.
Pero ahora los Luna quieren viajar otra vez. El tratamiento continúa y la plata no alcanza. Con las campañas lograron juntar 30 mil pesos. Las nuevas sesiones cuestan 36 mil. Pero parte de lo recaudado tuvo que usarse para la compra de los tres nuevos pasajes para México. Los Luna siguen soñando a lo grande y estiman poder viajar después del 20 de septiembre.
Apelan a la población para poder cumplir con su objetivo. Florencia apuesta a al tratamiento para mejorar su calidad de vida. Y quién sabe, tal vez, cumplir su sueño y convertirse en una profe de matemáticas con todas las letras.
Para donar. Los interesados pueden depositar en cuenta del Banco de Córdoba número 0318-11753500. O comunicarse al (03521) 422-763.
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