El Gobierno tiene decidido aumentar el valor del boleto de colectivo y así se lo informó a algunos allegados al sector. Pero esperan que el gobernador Francisco Pérez vuelva de Brasil para oficializar la decisión. El aumento llevaría el boleto mínimo a $2,10 y se mantendrán los precios diferenciales para docentes, estudiantes y jubilados.
Según aseguran fuentes allegadas al sector, el incremento sería del 50%, es decir llevarían el boleto mínimo a $2,10, aunque la intención original era que la suba sea mayor. “No hay novedad”, se limitaron a decir desde la Secretaría de Transporte ante la consulta, pero tampoco desmintieron la información publicada ayer por MDZ.
La decisión fue comunicada a algunos empresarios del Transporte y también fue comentada en reuniones del sector.
El Gobierno apuesta a recaudar. El sistema de transporte se transformó en un problema por la falta de financiamiento desde hace tiempo, pues todos los aumentos de costos son absorbidos directamente por el presupuesto del Estado. Ocurre así porque es el Estado quien maneja el sistema y sólo tiene como vía de recaudación el pago del boleto. El resto de los costos son cubiertos por el Fondo de Contingencias.
Cuando el sistema se lanzó, ese fondo era de 20 millones de pesos. Para este año estaban presupuestados 234 millones de pesos. Pero el Ministerio de Hacienda hizo un recorte en ese fondo como parte de la política de ahorro, por lo que se complicó la ecuación financiera. Esto se suma a los aumentos de costos, como el combustible y, en el último tiempo, los aumentos salariales.
Las dos únicas vías para conseguir dinero que tiene el Gobierno son el pago del boleto por parte de los usuarios, o el subsidio. El sistema actual de transporte, que fue lanzado en 2005, no tiene problemas con el servicio. Pero sí con el financiamiento.
El precio del boleto no se toca desde el año 2009, cuando pasó de 1,10 a 1,40. Teniendo en cuenta los boletos diferenciales que se pagan, el valor promedio que paga cada usuario es de $1,10 aproximadamente.
Francisco Pérez blanqueó su intención de ajustar el valor ni bien asumió. Pero en el medio se encontró con la intención de la Nación de aplicar el SUBE a todo el país, cuestión que hizo repensar todo el sistema. Esa aplicación se demora y mientras tanto en el Ejecutivo buscan equilibrar las cuentas.

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