Por: Ricardo Kirschbaum.El peronismo disidente está presentando como un triunfo la foto de todo el arco antikirchnerista del PJ. Por cierto, lograron un impacto político juntando en el mismo acto a personajes y potenciales candidatos que comulgan muy poco entre sí. La argamasa que los está ligando es el enfrentamiento a los Kirchner.
Han conseguido que Kirchner, quien en privado se ufana de que puede ganarles a todos, les mande emisarios a parlamentar. Es que el vaciamiento de la interna del PJ es una amenaza que el ex presidente examina con cuidado porque, está claro, afectaría su única posibilidad de intentar ganar en la primera vuelta. Dicen que Kirchner está ofreciendo cambios en la carta orgánica partidaria y el adelantamiento de las elecciones, pero no hay nada concreto aún.
La foto de los disidentes es un poco más que eso porque, en ese núcleo, hay más caciques que indios . Sin embargo, la decisión de tomar la iniciativa y disputarle al oficialismo el voto peronista tradicional, evitando perder tiempo con esa franja fiel a los Kirchner , parece ser la clave para modificar la situación.
En el radicalismo, la irrupción de Alfonsín ha comenzado a dibujar una situación paradojal: Ricardo está empujando la renovación partidaria y ese proceso puede revivificar al partido, atrayendo a sectores desengañados de vuelta a la UCR, mientras que Cobos sigue apareciendo como un candidato que puede atraer a franjas de centroderecha con mayor eficacia.
La política ha comenzado a moverse en otra dirección de la que tienen diseñada Kirchner y Cobos , rompiendo una inercia que producía espejismos e ilusiones para uno y para otro.
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