Especies forestales autóctonas valen mucho más

 Especies forestales autóctonas valen mucho más
Son aptas para la explotación comercial. Cuestan hasta diez

veces más que el pino.

SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- Luego de años de investigación, especialistas del INTA comprobaron que algunas especies de árboles nativos de la cordillera patagónica son aptos para la explotación comercial, a la par de las coníferas exóticas.

Hasta ahora los pinos de variedades como óregon, contorta, insigne o ponderosa son los únicos utilizados en la producción forestal de la región, dada su capacidad de adaptación y su rápido crecimiento. Todas, sin embargo, son especies originarias del hemisferio Norte.

Los últimos ensayos realizados por el grupo de genética ecológica y genética forestal de INTA Bariloche en colaboración con Parques Nacionales demostraron que el raulí, el roble pellín, la lenga, el coihue y el ciprés también serían aprovechables. El dato central es que su madera es muy requerida en el mercado y su precio supera entre tres y diez veces al del pino. Hoy se exportan en volúmenes muy escasos, que provienen de árboles retirados del medio natural, con estricto control.

El ingeniero forestal Leonardo Gallo explicó que algunos "nothofagus" oriundos de los Andes australes como el raulí y el roble "pueden competir" con las especies maderables foráneas utilizadas en la actualidad, "si se elige la genética y el ambiente adecuado".

Las experiencias realizadas por el grupo de trabajo lograron un crecimiento relativamente rápido. Gallo dijo que mediante un ensayo iniciado en 1999 en Trevelín sobre un campo incendiado consiguieron en diez años raulíes de un porte de siete metros.

En otro caso, desarrollado bajo condiciones de mayor aridez (con lluvias de 800 a 900 mm. anuales) pudieron conseguir ejemplares de 3 metros en seis años. Huinganco, en el Norte neuquino es uno de los sitios donde existen pruebas de campo con estas especies.

El especialista dijo que es una opción productiva pensada con perspectiva de "varias décadas" y aseguró que la legislación vigente también contempla el otorgamiento de subsidios estatales para forestar con nativas, "pero nadie los usa".

El "turno de corte" para los nothofagus criollos sería a los 50 años y los conocedores del mercado dan por hecho que la demanda de madera de calidad será creciente y está asegurada. Por eso resultan valiosos los datos reunidos por los expertos sobre el recurso genético y la "domesticación" (así la denominan) de las especies forestales nativas.

Gallo explicó que la forma más eficiente de trabajar bosques cultivados con nativas sería colocar pino en primer lugar y luego intercalar algunas hileras de roble pellín o raulí. "El ingreso inicial del productor es el raleo del pino, luego saca el resto del pino y deja a la nativa sola, cuando ya tiene tamaño importante. El último corte será el de estos árboles, que aportan el mayor rédito económico", describió.

Un dato esencial a tener en cuenta es el origen de la semilla a emplear. Los estudios realizados por los genetistas del INTA determinó que las poblaciones de Roble Pellín con mejores resultados son las provenientes de Yuco y Quila Quina (en cercanías de San Martín de Los Andes), de Pilo Lil y de las Lagunas de Epulaufquen, en el extremo norte del bosque cordillerano. En tanto, el raulí de mejor genética también fue hallado en Yuco.

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