Los especialistas aseguran que no hubo mala praxis

Los especialistas aseguran que no hubo mala praxis
Expertos consultados por PERFIL justificaron el accionar de los médicos. Dicen que siempre hay posibilidad de diagnóstico falso.

“El estudio histopatológico definitivo constató la presencia de nódulos en ambos lóbulos, pero descartó la presencia de células cancerígenas, modificando el diagnóstico inicial”, leyó el vocero presidencial, Alfredo Scoccimarro, en la puerta del Hospital Austral ayer por la mañana. Y si bien presentó un escenario alentador sobre el estado de salud de Cristina Fernández de Kirchner también sorprendió con un diagnóstico diferente del previamente anunciado. Y las dudas empezaron a circular ¿Se trató de un caso de mala práxis? ¿Se le extirpó la tiroides completa por error? ¿Cómo puede haber dos diagnósticos tan diferentes?

“De ninguna manera se trata de mala práxis; son dificultades de la cirugía tiroidea. El cirujano es la mano armada del que lleva el carro y el que lleva el carro es el patólogo”, aclaró el cirujano de cabeza y cuello José Luis Novelli. En ese sentido, Gloria Centeno, médica especialista en anatomía patológica y co-redactora del Tratado Argentino de Tiroides, explicó que la primera punción a la que se sometió a la mandataria para obtener un diagnóstico podía dar dos tipos de resultados: “El de células compatibles con carcinoma papilar o el de células sospechosas de carcinoma. En el primer caso, el porcentaje de certeza es del 95%, mientras que en el segundo es del 70%”. Coincidió con ella Oscar Brunás, médico patólogo del Laboratorio de Patología de Rosario: “La punción con aguja fina tiene una especificidad del 95% y queda un pequeño porcentaje, de entre el 4% y 6%, que puede arrojar un falso positivo, es decir, que muestra determinadas caraterísticas que hacen pensar en lesión maligna, pero que sólo puede confirmarse en la instancia de la cirugía”.

Todos los especialistas consultados para esta nota descartaron la posibilidad de mala praxis y frente al nuevo diagnóstico señalan que los resultados falsos positivos existen.

Edgardo Carranza, cirujano y ex presidente de la Asociación Argentina de Cabeza y Cuello, señaló que existen tumores malignos y benignos, y que hay patologías “en el medio” que se deban vigilar. Los adenomas foliculares son mayormente benignos, pero un porcentaje menor al 10% puede mutar. “Por eso es correcto el procedimiento de extirpaciòn de la glándula”, opinó.

Tendencia. Los expertos coincidieron en que la extracción completa de la tiroides era el procedimiento más aconsejable y seguro para evitar futuras intervenciones. “Cada vez más, la práctica se inclina a la extracción completa de la glándula, dado el cada vez menor riesgo pospoperatorio y la complicación de volver a realizar una cirugía”, dijo Centeno. “En general, si se encuentran nódulos en ambos lóbulos –como informó el vocero presidencial sobre el caso de la Presidenta– se tiende a extraer los dos”, completó. Para Carranza, la intervención por adenoma es necesaria en todos los casos. “Se opera igual. Antes se sacaba media glándula, se hacía analizar en el quirófano en el momento y, en algunos casos, se dejaba la parte que no tenía lesión. Pero desde hace unos diez años y como prevención, se quita el total de la tiroides. Para el paciente es lo mismo, porque si se le deja media glándula también debe tomar la hormona tiroidea”, añadió.

El pronóstico para la Presidenta es alentador. “La recuperación en estos casos es rápida y al no existir la necesidad de tomar el yodo, en una semana aproximadamente, se puede retomar una actividad normal”, cerró Brunás.

Cómo sigue el tratamiento

Los cuidados posteriores a la cirugía que deberá seguir Cristina Fernández de Kirchner se vieron modificados ayer, luego de descartarse la presencia de un carcinoma papilar en su glándula tiroides. Ante el nuevo diagnóstico de adenoma folicular (un tipo de tumor benigno), se anunció que la presidenta no deberá ingerir yodo radiactivo y que, por lo tanto, su tratamiento se va a reducir la recuperación tras una cirugía como la que enfrentó, con las posibles molestias y dolor por la herida en el cuello (que se controla con analgésicos comunes) y a la toma diaria –y de por vida– de levotiroxina, la droga que reemplaza la función de la tiroides.

Según los especialistas, el nuevo escenario podría acotar el tiempo de convalescencia a una semana o diez días, aunque trascendió que Cristina mantendría su licencia médica hasta el 24 de enero. A partir de esa fecha deberá mantener un reposo relativo y realizarse controles cada seis u ocho meses para monitorear la evolución de su salud.

La Presidenta permaneció en el área de internación general del Hospital Universitario Austral durante 72 horas. La intervención realizada por el equipo liderado por el cirujano Pedro Saco fue una tiroidectomía total, es decir que se le extirpó completamente la glándula tiroides. La cirugía se realizó el miércoles 4 de enero con anestesia total y duró tres horas y media.

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