Motivados por el intercambio que se está impulsando en todo el país, principalmente en ciudades patagónicas, desde el Grupo de Empresas Mineras Exploradoras de la República Argentina (GEMERA) apuestan a “esclarecer” que la actividad minera “no contamina”. Reconocen que “todos los proyectos productivos provocan impactos, pero no hay ningún caso de contaminación ambiental de la minería comprobado en el país”, argumentan. Incluso sostienen que el cianuro “se controla perfectamente”.
El especialista reconoció que la misión de los enviados de GEMERA es “esclarecer” ciertos mitos o creencias de la opinión pública, donde “se asocia a la minería con situaciones de contaminación, cuando en realidad es una de las actividades mejor controladas con tecnología de punta”.
A nivel de Chubut, el geólogo profundizó el proyecto de la firma Pan American Silver en la Meseta Central, la cual “primero debe hacer la evaluación del yacimiento”, del que se han hecho cargo hace poco tiempo, por lo que “aún no se ha definido la ecuación, cuánto hay, cómo se lo va a obtener, cómo se lo va a separar, cuánto cuesta todo eso”, para de este modo, “ver si esto es viable económicamente o es marginal”.
Sostuvo que recién allí se decidirá qué proceso utilizar, ya que “algunos procesos son más costosos que otros, pero por ejemplo, la cianuración es el mejor proceso que podemos ofrecer nosotros”, pero lo que ocurre es que “la palabra cianuro es una mala palabra, indica suicidio, indica líquido, indica una serie de mitos en la Argentina y en el mundo”.
Según el especialista “hoy la tecnología que disponen las empresas mineras es de un alto manejo, de una alta corrección”, y según dijo “el cianuro no es líquido, sino sólido, y viene con todas las condiciones y prácticas que exige el nivel internacional para su control”.
Además, indicó: “es un bien costoso que se incorpora en partes micrométricas al circuito cerrado que lo va recuperando y que no es que continuamente uno le va poniendo el cianuro”, y señaló que “esto es un proceso cerrado. Esto no es regar un campo, inundarlo y que el agua se vaya”.
Afirmó también que todo el proceso “tiene cañerías especiales y está totalmente controlado con parámetros internacionales y hasta el día de hoy las empresas mineras en la Argentina que han trabajado con cianuro no tienen ninguna denuncia de haber permitido un escape o una filtración”.
VISION POSITIVA
Por otro lado, en un análisis global de la actividad, Ríos Gómez destacó la Ley de Inversiones Mineras y la ley de regulación ambiental, creadas en el año 1993, que significaron la llegada de una nueva minería al territorio nacional.
“Tanto el Salar del Hombre Muerto, como Bajo La Alumbrera y Cerro Vanguardia, son proyectos que cambiaron la matriz económica no sólo de las regiones en las que se localizaron, sino de las provincias por completa. Significaron el ingreso de la Argentina a la gran minería”, afirmó.
También el presidente de GEMERA recalcó el importante papel que posee la actividad minera en zonas postergadas socio económicamente y prácticamente despobladas. “La minería trajo caminos, condiciones de infraestructura, creó empleos y abrió oportunidades en lugares donde antes no había nada”, explicó ante la consulta sobre las críticas que se escuchan desde sectores ambientalistas de la Meseta Central de Chubut.
Además, Ríos Gómez se ocupó de desmitificar lo que el llamó la “falsa antinomia entre minería y medio ambiente” y sostuvo: “todas las actividades productivas realizan impactos. Pero estamos en condiciones de asegurar que la minería no genera ningún tipo de contaminación. No hay ningún caso de contaminación ambiental comprobado en la República Argentina”.
Por último, Ríos Gómez se refirió a los dichos de los “fundamentalistas ambientales”, quienes pregonan que la actividad minera realiza un saque en nuestro país. “Las leyes creadas en los noventa son claras. No tenemos beneficios distintos a otras actividades” manifestó y explicó que el 40% de la ganancia obtenida vuelve al estado nacional en concepto de impuestos que no son coparticipables para todas las provincias”.
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