De espaldas a la realidad

El amplio patio de la escuela no tiene, sin embargo, un tinglado para practicar gimnasia bajo techo, la única manera de hacerlo en lugares como en El Piquete, donde las altas temperaturas no lo permiten en lugares cerrados.

El flamante edificio de una escuela en El Piquete da cuenta de los defectos de programas enlatados que implementa la Nación en el interior del país y que no tienen en cuenta las necesidades de sus destinatarios. Falta de agua potable por un error en la conexión con la red; escasez de aulas y la carencia de un lugar adecuado para practicar gimnasia, hablan por sí mismas de los efectos de políticas carentes de todo sentido federal.

Aunque aún no ha cumplido un año, en la Escuela 338 "Doctor Carlos Alvarado" de El Piquete ya saltan a la vista los problemas causados por diseños arquitectónicos vistosos y modernos, pensados en algún estudio de Buenos Aires, pero que no contemplan ni las demandas educativas ni las particularidades ambientales de los lugares donde se construyen.

Autoridades de la escuela dialogan con la diputada Martínez.

Autoridades de la escuela dialogan con la diputada Martínez.

Lo más absurdo es que el edificio fue dotado de un gimnasio cerrado que no se puede utilizar por las muy altas temperaturas de la zona, que obligan a realizar la actividad física en lugares abiertos. Como el edificio no tiene árboles a los alrededores, los profesores y niños hacen sus prácticas en los patios donde encuentran alguna sombra, pero con el inconveniente que distraen a los compañeros que están en clase. A raíz de esta situación, las autoridades escolares buscan ayuda para levantar un tinglado, que es lo más indicado para lugares tan cálidos como El Piquete.

Pero más preocupante es lo que sucede con el agua potable. Por un error técnico del que nadie se hace cargo, el sistema de la escuela fue conectado a una cañería que abastece al sector más poblado del pueblo, con lo cual en los días de mucho calor aumenta el consumo y baja drásticamente la presión. La escuela, entonces, se queda sin agua en el momento más delicado del trabajo en la cocina, que alimenta a más 500 personas en forma diaria.

Todo esto se podría haber evitado haciendo la conexión con otro tramo de la red, pero nadie puede explicar cómo pudo ser que ni Agua de los Andes, ni el municipio de El Piquete ni Recursos Físicos del Ministerio de Educación hayan advertido a tiempo lo que se estaba haciendo.

La adopción de modelos constructivos que no tienen en cuenta las necesidades de las comunidades educativas para los que están dirigidos, tiene también su expresión en el déficit de espacios para aulas en la Escuela "Doctor Carlos Alvarado". La dirección del establecimiento ya ha solicitado al Ministerio de Educación de la provincia la construcción de tres aulas. Por ahora y ante la necesidad de dar lugar a todos los niños, se tuvieron que improvisar grados en dependencias originalmente pensadas para cumplir otras funciones y aún así, hay divisiones que tienen más de 30 alumnos, un despropósito desde el punto de vista pedagógico.

El caso fue tomado por la diputada provincial Alejandra Martínez (UCR), quien en una visita a la escuela junto al legislador Carlos Amaya, tomó nota de las necesidades y prometió transmitirlas a las autoridades de la cartera educativa y a la Comisión de Educación de la Legislatura, de la que es miembro.

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