Primero en El Atlántico. El arquitecto César Pelli visitó este viernes la ciudad de Mar del Plata. Tras recibir un homenaje en el Concejo Deliberante, ofreció una conferencia para presentar su proyecto para la Vieja Terminal de Buses. Allí, aseguró que la obra: “va a contribuir con toda la ciudad”.
Dicen que con el paso del tiempo, las personas pierden estatura. Se achican. El arquitecto César Pelli, a los 84, camina con soltura, sin achaques. Mide un metro noventa y está erguido como las torres que diseña. En diseño está considerado como uno de los más influyentes del mundo. Este hombre, quien en la cuarta edad, desparrama seducción, tiene acento tucumano, de donde es oriundo, aunque la mayor parte de su vida la transitó en Estados Unidos.
-¿Usted que construye tantos edificios, cuál es el lugar favorito de su casa?
Vivo solo. Me encanta estar en la cocina, Ese es mi espacio. Allí dibujo proyectos, trazo ideas, preparo café, té, como algo. Es un sitio cálido.
-¿Cuál sería la solución para erradicar las villas miserias?
Es un tema difícil porque cuando una ciudad prospera expulsa a quienes tienen menos recursos. El gran desafío es como traer gente de clase media baja a los centros de la ciudad. Esto hace falta. Esto sucede al revés porque la gente tiende a comprar alejándose de los menos pudientes.
-En la Argentina, por ejemplo, en pleno centro porteño, está la villa 31, que la habitan personas que trabajan en la ciudad
Ese es un problema político argentino. No pasa en otra parte del mundo. La reacción inmediata hubiera sido comprar esos terrenos y desocuparlos. Eso es lo que correspondía hacer desde el principio. No se debe permitir desde el primer momento. Al mismo tiempo, entiendo que la gente que provee el trabajo básico, debe estar a mano, mezclados con los demás ciudadanos. Es un desafío, no sé como hacerlo.
-Cuando las construcciones se levantan sobre tierras que fueron bañados, están en peligro. ¿Hay solución para eso?
Sí. Hasta no hace tanto se desconocía el tema de los cimientos de los edificios en ese tipo de suelos. Mire a mí me tocó encarar un proyecto en Estados Unidos, adonde habían levantado varios pisos con el ladrillo apoyado directamente sobre la tierra. Se controló, pero es muy costoso.
-¿Cuál es la vivienda más segura en un terremoto?
Lo consulté con los ingenieros y son los edificios más altos son los menos afectados. Las primeras que se derrumban son las casas.
-¿Cuál es el límite para construir un edificio?
Estamos llegando con los rascacielos. Vamos a ver edificios de más de 1000 metros. El límite antes lo ponía la parte mecánica como los ascensores, pero ahora eso está agilizado. Sin embargo, hay dos dificultades que no tienen solución. Una es la fisiológica: el cambio de presión de bajar y subir rápido como si uno fuera un buzo, para lo cual no está entrenado. El otro es el psicológico: uno se siente muy aislado ahí arriba.
-Aquí estamos viviendo un desencuentro social entre los vecinos que se quejan por la destrucción de patrimonios históricos en pos de nuevos edificios.
-Esto es un conflicto de necesidad que no es sencillo de resolver. Ambos tienen razón, son necesarios pero están uno en contra del otro. El resultado de la demolición de obras de arte en arquitectura es horrible, pero sucede en el todo el mundo. Estamos perdiendo riqueza artística y social no sólo aquí, en New York, Tokyo, adonde quiera que vaya. Lo ideal es respetar la memoria. Hay construir mejor, nunca peor de aquello que se ha hecho.
-¿Qué le parece la tendencia de vivir en barrios cerrados y countries?
La gente tiene que vivir ensamblada. No hay que construir barrios para pobres, ni para ricos. Así crecí yo. Los arquitectos no tenemos que perder de vista que nuestra profesión es un servicio, refinado, pero que debe estar al servicio de los demás. En lo personal, a mí, los countries me parecen abominables.

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