“Fuimos elegidos por cuatro años”, dijo Fernández de la Vega, vicepresidenta de Zapatero. Fuertes presiones del PP. Bajaron la nota de la deuda y hay temor en los mercados.
La agencia calificadora Fitch rebajó ayer la nota de la deuda española de “AAA” a “AA+”, debido a las malas perspectivas para el crecimiento por el fuerte endeudamiento privado del país, arrastrando a la baja a los mercados bursátiles americanos y al euro.
“Renuncie”, fue el grito unánime del Partido Popular (PP) esta semana en el recinto del Congreso hispano cuando el oficialismo apenas logró sortear la aprobación del ajuste con un voto. La abstensión de Convergencia y Unió salvó a Zapatero del desastre. Pero el precio de la prescindencia es elevado: “Haremos toda la presión para que el gobierno español pueda hacer los deberes económicos este año, pero después le invitaremos a dejar el poder y convocar a elecciones”, advirtió Artur Mas, líder de la fuerza catalana.
El mandato del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) se extiende hasta 2012, meta que se aleja con la tormenta económica para devenir en crisis institucional, imitando la senda transitada por Grecia. “Hemos sido elegidos por cuatro años y ese tiempo no se ha acabado”, desafió ayer la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega. Pero cada vez más analistas se inclinan por una convocatoria a comicios generales.
Según lo establece el sistema político español, la oposición puede impulsar una moción de censura constructiva con la décima parte del Congreso. De aprobarse con mayoría absoluta, Zapatero perdería la confianza parlamentaria, pero el carácter “constructivo” exige a los impulsores que sugieran un reemplazo con el consenso generalizado, hipótesis difícil de vislumbrar con un PP renuente a negociar con la izquierda y los partidos regionales. Otra opción es que Zapatero aplique la receta “Gordon Brown”, nombrando en su lugar un rostro fresco de cuño socialista.

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