España lo festejó como un gran triunfo de su diplomacia

La prensa destacó el papel de Moratinos; los primeros cinco liberados viajarán a Madrid
MADRID.? El gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero celebró ayer como un triunfo de la diplomacia española la liberación de 52 presos políticos anunciada en La Habana por la Iglesia Católica.

A pesar de que no trascendieron detalles sobre la gestión del canciller Miguel Angel Moratinos, que ayer culminó su tercera visita oficial a Cuba, la prensa española destacó la decisiva influencia que el gobierno español habría tenido sobre el régimen de los Castro para que, de manera gradual, liberara a los disidentes apresados en 2003, en la redada conocida como Primavera Negra.

No obstante, en la delegación española que se reunió antes del anuncio de la Iglesia con el canciller cubano, Bruno Rodríguez, y el arzobispo de La Habana, el cardenal Jaime Ortega, abundaban los rostros sonrientes.

"Estamos satisfechos por este gesto del gobierno cubano", dijo un miembro de esa delegación, que buscó profundizar la política de acercamiento entre Cuba y España impulsada por Zapatero desde que llegó al poder.

Pero la relación con España y su influencia en las negociaciones también quedaron en evidencia en el destino de los liberados. Entre los primeros anuncios se supo que los primeros cinco que recuperarán la libertad ?según prometieron las autoridades cubanas? viajarán a España en forma inmediata. En cuanto a los 47 restantes, sólo trascendió que serán autorizados, tras su gradual liberación, a viajar "al extranjero", aunque tampoco se detalló si la mayoría se dirigirá a territorio español.

El elevado nivel de acercamiento entre España y Cuba se acentuó en junio pasado, cuando Moratinos logró persuadir a los gobiernos más poderosos de la Unión Europea (UE) de que postergaran hasta septiembre la revisión anual sobre la "posición común" del bloque hacia Cuba. Ese acuerdo europeo, que fue promovido por el ex presidente español José María Aznar en 1996, buscaba fijar un posición conjunta para promocionar "valores democráticos" en la isla.

Sin embargo, el gobierno de Zapatero redobló la apuesta por una política de acercamiento a los intereses del régimen de Raúl Castro y accedió a su propósito de restarle importancia a la "posición común", considerada por La Habana una imposición unilateral de la UE diseñada por Aznar.

Este aplazamiento había sido explicado el mes pasado por Moratinos como un intento de favorecer la mediación iniciada por la Iglesia para conseguir la liberación de los presos políticos, aunque para el Partido Popular (PP) la decisiva participación del canciller español en esa gestión está teñida de oportunismo.

"Espero que Moratinos no caiga en la tentación de apropiarse de las acciones que está realizando en Cuba la Iglesia Católica", señaló ayer Jorge Moragas, el responsable de Relaciones Internacionales del principal partido de oposición de España.

Las críticas del PP convivieron con las dudas de algunos de los disidentes cubanos acerca de que la liberación de los 52 presos políticos se traduzca en el inicio de una verdadera transición hacia la democracia. "Ahora el gobierno va a tomar un respiro y después ¿qué va a pasar? ¿Habrá un reconocimiento a las libertades públicas? ¿Se podrá decir que Cuba va a entrar en un proceso pacífico de transición a la democracia, que es lo que quieren los cubanos?", se planteó José Ramón Gabriel Castillo, un periodista de La Habana que fue excarcelado en 2008 y luego decidió exiliarse en España.

Castillo, una de las voces más respetadas de la comunidad de disidentes cubanos, afirmó que la liberación de sus ex compañeros de prisión "no se debe" sólo a las gestiones realizadas por la Iglesia y las autoridades españolas, sino también a la muerte del preso Orlando Zapata, provocada por una extensa huelga de hambre, y las manifestaciones del grupo de familiares de detenidos por la dictadura de Castro, conocido como las Damas de Blanco.

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