Hay concentraciones en todo el país
La de hoy no será una elección más: los ojos del mundo estarán atentos a la influencia que tendrá sobre la votación la irrupción de los "indignados" , el multitudinario movimiento de protesta que, desde el martes pasado, toma la histórica plaza madrileña de Puerta del Sol y otros espacios públicos del país para manifestarse en contra de un sistema político dañado por la ineficacia del socialismo, al frente del gobierno, y por los escándalos de corrupción en el opositor Partido Popular (PP).
Cerca de 35 millones de electores están llamados a las urnas para elegir a los alcaldes y concejales de unos 8000 municipios y a los miembros parlamentarios regionales de 13 de las 17 comunidades autónomas.
Los manifestantes , que cumplieron su séptima jornada consecutiva de protesta con concentraciones en todo el territorio español, alcanzaron ayer las 140.000 personas, el número más elevado de asistentes desde que se realizó la primera marcha, el domingo último. Sin embargo, como desde el primer minuto de ayer regía la veda electoral, los participantes de las "acampadas" en las plazas de Madrid, Barcelona, Valencia, Málaga y otras ciudades decidieron reemplazar los discursos y las consignas políticas por actividades recreativas y "paseos de reflexión" sobre temas variados.
De esa forma, los organizadores bajaron los decibeles a la polémica que rodea su decisión de mantener los campamentos en lugares públicos a pesar de que, el jueves pasado, la Junta Electoral Nacional (JEC) declaró ilegal la protesta para ayer y hoy, porque "puede influir" en la libre decisión de los ciudadanos que ejercen hoy su derecho al voto.
Pero la tensión entre las autoridades nacionales y el movimiento conocido como "Toma la Plaza" o como "Revolución Española", que hace una fuerte campaña contra el sistema político español y los más encumbrados banqueros locales, ya había disminuido anteayer tras conocerse la orden de "no reprimir", emanada del Ministerio del Interior español.
Así, a pesar de que la condición ilegal de la protesta es reconocida por el gobierno, Zapatero prefirió no desalojar a los manifestantes y sólo autorizó a las fuerzas policiales a intervenir en caso de que se produjeran acciones violentas.
El movimiento de los "indignados" fue relacionado, en los últimos días, con la izquierda tradicional, por incluir consignas anticatólicas y antimonárquicas en sus demandas. Pero más allá de ese matiz político, la delicada situación económica y social de España hizo que muchos desocupados, jubilados y empleados precarios encontraran en la Puerta del Sol una vía adecuada para canalizar su hartazgo hacia una crisis sin salida a la vista.
Y fue esta participación masiva , que se sumó a los "acampados" de toda España cada noche, la que le prestó el cuerpo a la organización para darle vida y mayor entidad a un grito de protesta que, recién después de tres años de destrucción de empleos y caída de la actividad económica, comenzó a escucharse con fuerza desde el domingo último.
Las causas de esta rebelión exceden a la razón más evidente: los cinco millones de desocupados y el crecimiento nulo que presenta España, que hasta incluso varios meses después del estallido de la "burbuja inmobiliaria" de 2007 era considerada una potencia económica.
Pero la crisis, negada en un principio por Zapatero, golpeó como pocas otras cosas al gobierno socialista, que recortó salarios y postergó la edad jubilatoria de 65 a 67 años. Hoy el jefe de gobierno, que desistió de presentarse a un nuevo mandato, y su partido se enfrentan a lo que, según sondeos del reputado Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), sería una derrota de grandes dimensiones.
En estos años, tampoco el PP supo cómo hacer pie ante una opinión pública que sólo en los últimos meses comenzó, según las encuestas, a ver en sus dirigentes una alternativa de recambio a la desgastada administración socialista.
Su postergación en esta carrera tiene dos explicaciones: la falta de carisma de Mariano Rajoy, que le dificulta al líder conservador una llegada convincente a una ciudadanía necesitada de mensajes claros, y, por otra parte, los groseros escándalos de corrupción que salpican al partido.
El incidente de mayor difusión mediática, y en el que el PP alcanzó los niveles más bajos de apoyo en la sociedad, fue la trama conocida como "caso Gürtel", en la que fueron imputados varios dirigentes "populares" por aceptar sobornos de una red de empresarios a cambio de concesiones y prebendas oficiales en los distritos que gobernaban.
Aquel recuerdo se reavivó en los últimos días, cuando la imagen en plena campaña electoral de Rajoy abrazado a Francisco Camps, presidente de la Comunidad Valenciana y uno de los principales implicados en esa trama de corrupción, apareció en todos los medios y renovó el repudio hacia el PP entre los "indignados".
El rechazo es mutuo. Diversos dirigentes del PP atacaron al movimiento "Toma la Plaza", durante la semana, por considerarlo una maniobra "de la extrema izquierda del socialismo" para desviar el descontento del voto joven (más de 800.000 votarán hoy por primera vez), ya que su prédica "indignada" contra el bipartidismo afectaría, según su opinión, mucho más al PP que al PSOE, que se nutriría principalmente del voto cautivo.
Ese argumento fue también el más escuchado en boca de los detractores del movimiento que desfilaron en los últimos días por la Puerta del Sol, y que entablaron airadas discusiones con los organizadores, a quienes acusaron de ser "títeres del gobierno nacional". Esta supuesta asociación ha sido en las últimas horas un verdadero fantasma para el futuro del movimiento. Por esa razón, sus líderes anunciaron que los "indignados" seguirán acampando en Madrid y en el resto del país más allá de esta noche. Y más allá, también, de todo interés electoral.
Sin embargo, sólo los resultados de hoy ayudarán a dilucidar si los españoles creen que lo que falla es el sistema o si, como dijo el alcalde "popular" de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, "lo que falla, en realidad, es el gobierno de Zapatero".
EN LA PLAZA UNA CUIDADOSA "ORGANIZACIÓN SOCIAL"
1.- Acción
Organizan actividades, hacen carteles, debaten las líneas por seguir. En el movimiento, el 60% son hombres.
2.- Comunicación
Se relacionan con la prensa, Internet, Twitter y Facebook. Casi la mitad de los convocados tienen entre 20 y 35 años.
3.- Alimentación
Preparan comidas para los miles de manifestantes y distribuyen las donaciones de agua y alimentos que llegan a la plaza.
4.- Infraestructura
Construyen y mantienen las carpas, organizan el material; un equipo de información responde las dudas de los asistentes.
5.- Legal
Dan asistencia a imputados y se encargan de acciones administrativas; un 23% de los manifestantes está desempleado.
6.- Cuidados y limpieza
Limpian el entorno de la plaza, sobre todo durante los momentos de mayor afluencia de manifestantes (entre la tarde y la noche).


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