El tribunal de Barcelona los condenó por delitos de narcotráfico; Matías Miret fue absuelto en la causa. En Formosa ni Palmita puede ir a juicio, el subcomisario Mancuello sigue en libertad y los narcos-funcionarios del gobierno de Gildo Insfrán gozan de total impunidad.
Por el caso Palmita, sólo los Palmas están detenidos pero imposibilitados de ir a juicio porque desde el poder político provincial presionan para que NO vaya a juicio en conjunto con el sub comisario Mancuello, que ya estuvo detenido por esta causa y según denuncian los fiscales federales fue liberado irregular y antojadizamente. Mancuello amenazó con contar toda la verdad y delatar a los verdaderos responsables si va preso.
El propio jefe de policía Bernabé Escobar y el jefe de drogas peligrosas Onésimo Córdoba, facilitaron la coartada que permitió la rebuscada y polémica liberación del subcomisario cómplice de Palmita y de los narcos funcionarios Gildistas.
El presidente de la UCR, diputado Martín Hernández denunció maniobras de protección, presión y manipulación judicial para intentar desdoblar el juicio y separar a Mancuello de Palmita, con el objetivo de evitar un escándalo político que podría arrastrar a Cabrera y salpicar a encumbrados jefes policiales y de los máximos niveles del gobierno provincial.
LA CONDENA QUE EN OTRO CONTINENTE YA LLEGÓ
El padre de los dos hermanos fue jefe de la Fuerza Aérea Argentina durante la Presidencia de Carlos Saul Menem, quien gobernó el país desde 1989 a 1999.
En la misma sentencia, el tribunal absolvió a Matías Miret, hijo del exsecretario de Planeamiento durante la última dictadura argentina, José Miret.
Matías Miret también fue acusado junto a los hermanos Juliá de intentar introducir casi una tonelada de cocaína en el aeropuerto barcelonés de El Prat oculta en una avioneta de transporte médico.
El tribunal de Barcelona consideró probado que los dos hermanos Juliá, a los que también impuso una multa de 100 millones de euros, intentaron en enero de 2011 introducir en España casi una tonelada de cocaína en un avión de transporte médico procedente de Buenos Aires, pero que antes de llegar a Barcelona hizo escala en Cabo Verde.
Los tres acusados alegaron durante el juicio celebrado el pasado mes de diciembre que desconocían que transportaban droga en la avioneta, aunque Gustavo Adolfo Juliá, el empresario que contrató la aeronave supuestamente para un transporte privado, asumió la responsabilidad sobre el control de la misma y exculpó a su hermano, que la pilotaba, y a Matías Miret, copiloto.
La cocaína, escondida en 34 paquetes en dos armarios y un sofá que tenía la avioneta, fue incautada por la Guardia Civil en el aeropuerto de Barcelona el 2 de enero de 2011, fecha desde la que los tres acusados han permanecido en prisión preventiva.


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