España, cada vez más cerca del rescate

España, cada vez más cerca del rescate
Nuevo ataque de los mercados globales
MADRID.- Cuando faltan tres días para las elecciones legislativas, que darían como resultado un gobierno de derecha, 47 millones de españoles, paralizados por el miedo, vieron ayer azorados cómo el país llegaba al borde del abismo financiero, presa de un nuevo ataque de los mercados, que le impusieron tasas exorbitantes para financiarse.

" España se aproxima a la zona de rescate", titularon los principales diarios.

El Tesoro español tuvo que pagar 6,975% de interés para colocar 3563 millones de euros de obligaciones a 10 años, la tasa más elevada desde la creación del euro. Esa operación propulsó el spread, es decir, la diferencia que separa los títulos españoles de los Bunds alemanes a 10 años, a 499 puntos base, a pesar de la vigorosa intervención del Banco Central Europeo (BCE) para apaciguar la tensión de los mercados.

España "no corre peligro de ser rescatado", se apresuró a declarar la vicepresidenta del gobierno, Elena Salgado -responsable del Ministerio de Economía-, en un esfuerzo por restablecer la calma. Salgado denunció los "ataques" contra la deuda soberana de España y de los otros países de la eurozona.

"¡Los tiburones especulan y votan!", clamó el diario Cinco Días, en plena vorágine de los mercados. Ese titular mostró la diferente actitud con que voceros de izquierda y de derecha trataron la información.

"¡Es una tragedia nacional. Nadie más nos presta dinero!", escribió en Twitter el director del diario de derecha El Mundo, Pedro J. Ramírez, segundos después del cierre de la adjudicación española.

Aunque en período electoral tenga su justificación, esa afirmación no es correcta: los inversores mantienen intacta su demanda de deuda española, que ayer fue superior a 5500 millones de euros.

Pero, en plena subasta, el Tesoro recortó su proyecto inicial de colocar el máximo previsto (4000 millones), sin duda para evitar que los intereses superaran la barrera psicológica del 7% sólo tres días antes de las elecciones. Fue a partir de ese umbral que Grecia, Irlanda y Portugal debieron someterse a planes de rescate de la comunidad internacional.

"¡6,975% es una atrocidad!", confirmó Daniel Pingarrón, estratego de IG Markets. Los últimos bonos emitidos por España con similar madurez, el 20 de octubre último, fueron colocados a una tasa máxima de 5,453%.

El diferencial por encima de 500 puntos "pone a España al borde del abismo", dijo, por su parte, Arturo Fernández, vicepresidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE). Fernández advirtió que los intereses que paga el país por la deuda pública "son insostenibles".

Contagiada por las turbulencias , la bolsa madrileña, como el resto de las plazas europeas, cerró con una baja del 0,44%.

Pero no sólo España sufrió ayer el ataque de los mercados. Varios países de la eurozona -y, en particular, Francia- vieron sus primas de riesgo alejarse del Bund alemán, único país de la Unión Europea (UE) que aún inspira confianza a los inversores.

En medio de la tempestad , surgieron voces para condenar la falta de apoyo del BCE.

"Normalmente, cuando hay una moneda, hay un gobierno detrás", señala el economista independiente Edward Hugh. El hermetismo del BCE desconcierta tanto a gobiernos como a inversores o especuladores. "¿Acaso seguirá comprando obligaciones españolas e italianas u optará por otra fórmula? Por el momento, el silencio es total", añade.

El presidente José Luis Rodríguez Zapatero también exigió una "respuesta inmediata" de Europa y del BCE frente a las turbulencias. "No queremos que uno, dos o tres gobiernos tomen los comandos, sino que lo haga Europa", declaró, al aludir al binomio franco-alemán, acusado de imponer su Diktat a la UE.

Inflexible, la canciller alemana, Angela Merkel, rechazó una vez más una mayor intervención del BCE o la emisión de eurobonos. "El problema de la eurozona es político", reiteró.

En período electoral, España parece estar doblemente fragilizada. "Los mercados impusieron nuevos gobiernos a Grecia e Italia. Pero España no puede ofrecer ningún tipo de plan o medida especial pues, en la práctica, no hay gobierno en funciones", explica Alberto Roldán, analista en Inverseguros.

Y el futuro gobierno no podrá tomar medidas antes de enero. En esas condiciones, si los mercados perciben que el futuro Ejecutivo no actuará con la energía necesaria, exigirán una mayor prima de riesgo y obligarán a Madrid a adoptar acciones todavía más rigurosas.

El líder conservador Mariano Rajoy, favorito para las elecciones de pasado mañana, no esperó para enviar mensajes de confianza a los mercados (ver aparte). "La prima de riesgo española es astronómica -reconoció Rajoy en un acto en Badajoz-. Lo que nos espera no es nada fácil."

Las calles españolas confirmaron ayer las predicciones de Rajoy. En huelga, profesores, estudiantes universitarios, responsables y trabajadores del sector de la dependencia y personal sanitario ni siquiera esperaron los próximos recortes: todos salieron a manifestarse en contra de la austeridad, los recortes y el alto nivel de desempleo.

Como Grecia recientemente, España también parece un país al borde de la explosión social..

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