El ex presidente participará el miércoles 2, en República Dominicana, de una cumbre internacional sobre Haití y se ocupará de gestionar un fondo de ayuda. Luego viajará hasta ese país y se entrevistará con el presidente René Preval.
La cumbre de Punta Cana tendrá como fin concretar una promesa que viene realizando desde hace tiempo la comunidad internacional: contribuir con fondos frescos para ayudar a Haití a reconstruir su infraestructura. Si se repasan los anuncios de la diplomacia mundial –sobre todo los que surgieron de la conferencia de donantes que ya se reunió en Montreal y Nueva York–, el aporte general podría llegar a 5 mil millones de dólares en un cronograma a diez años. Una cifra grandilocuente. Fácil de ser anunciada, muchísimo más difícil concretarla. El aporte de Unasur suena más modesto: 100 millones de dólares. El compromiso de reunir esa suma surgió de la anteúltima reunión del bloque sudamericano, celebrada en Quito, poco después del terremoto que dejó 300 mil muertos en el país caribeño. Allí, el propio Preval contó, entre sollozos, que su gobierno no tenía la más mínima infraestructura para funcionar y que los principales aportantes canalizaban sus donaciones a través de ONG europeas o estadounidenses sin tener en cuenta su administración.
Tras aquella confesión, los presidentes Rafael Correa y Hugo Chávez propusieron hacer un aporte inmediato de sus naciones para colaborar con el gobierno de Puerto Príncipe. Sin embargo, hace tres semanas, cuando los países sudamericanos volvieron a encontrarse en una reunión de Unasur –esta vez en Los Cardales–, varias naciones de la región aún no habían hecho su aporte contante y sonante. Como presidente pro témpore de Unasur, Correa culpó a las segundas líneas de los respectivos gobiernos: las acusó de muchas veces incumplir las resoluciones acordadas por los jefes de Estado. “Si hay deuda con el Fondo Monetario la pagan enseguida, pero si es con Haití, no”, se quejó amargamente el ecuatoriano. La tarea de Kirchner será destrabar esos obstáculos, atribuibles a la burocracia.



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