Mario Caccamo renunció a ejercer la defensa del imputado Antonio Camarelli por lo que el tribunal resolvió postergar las audiencias hasta el próximo jueves. Por la tarde declararon Pedro Vázquez y Héctor Gonzalez.
Según lo expresado por el Tribunal Oral Federal de Neuquén, Caccamo presentó un escrito en el que alegó la “imposibilidad material” de continuar con la asistencia del acusado.
La defensa oficial se hará cargo de representarlo. Los abogados que la integran -Eduardo Peralta, Alejandra Vidales y Gabriela Labat- solicitaron que por el volumen y la complejidad de la causa, además de mencionar otros compromisos laborales, la semana próxima no se tome audiencia.
La abogada del Ceprodh, Ivana dal Bianco, dijo que no correspondía que el tribunal aceptara la renuncia de Caccamo, y que en tal caso, no se podía modificar el cronograma de testigos debido a los reiteradas obstáculos para el inicio del juicio.
Por unanimidad el tribunal resolvió hacerle lugar a la petición de la defensa y suspender la audiencia del 25 de abril en la que iban a declarar Norberto Blanco y Silvia Barco de Blanco. Es decir que el jueves 26 se reanudará la ronda de testimoniales tal cual estaba previsto, ya que mañana no habrá debate porque los testigos de la defensa fueron desistidos y/o suspendidos.
En tanto el abogado de APDH, Juan Cruz Goñi, requirió que se informe de lo sucedido al Colegio de Abogados para que intervenga el Tribunal de Ética, y pidió que Caccamo sea sancionado puesto que incurrió en una falta grave a sus funciones, que perjudican el normal desarrollo de este proceso.
En cuanto a quienes declararon hoy por la tarde, el primero en hacerlo fue Pedro Vazquez, ex integrante de la policía de Rio Negro. El testigo afirmó que trabajó en la alcaldía de Neuquén a partir de 1976, durante tres años. Allí fue jefe de guardia de los detenidos. Negó conocer a Virginia Recchia, una de las víctimas en este juicio, pese a que en 1986 cuando le tocó declarar ante el juez Rivarola manifestó que la mujer estaba detenida sola en un calabozo. Se le acercó el expediente para que reconociera su firma. Vazquez confirmó que efectivamente esa era, pero negó haber estado declarando en un juzgado o cualquier otra institución.
El segundo fue Héctor Gonzalez, quien testimonió en el debate del primer juicio por delitos de lesa humanidad que se realizó en Neuquén en 2008. El hombre cumplió con el servicio militar obligatorio en el Batallón de Ingenieros de la Construcción 181. Ingresó el 12 de marzo de 1976. En el Batallón supo a través de un compañero, Navarrete, que José Delineo Méndez había sido detenido en el calabozo ubicado al ingreso del Batallón y se encontraba en “muy mal estado físico” producto de la tortura. Méndez era un conscripto, oriundo de Cutral Co, actualmente desaparecido. Al momento de su detención estaba haciendo el servicio miliar en Junín de los Andes.
Consultado acerca de si conocía el centro de clandestino “La Escuelita” de Neuquén, Gonzalez contó que en una oportunidad llegó a la compañía, luego de un franco, y se le ordenó junto a otros participar de un rastrillaje pues “se había escapado un chileno” del edificio que funcionaba detrás del Batallón. Comenzaron la búsqueda muy temprano por la mañana hasta el mediodía. El edificio estaba pintado de blanco, describió el testigo. Circulaba gente, había guardia, se llevaba comida. Destacó que no tenía acceso al mismo. A partir de la fuga supo que ahí había gente detenida. Los suboficiales de la compañía hablaban de “La Escuelita”. Aseguró que su tarea era de oficinista y que nunca hizo guardia en el perímetro del centro clandestino.
Comentá la nota