Sólo el 6% de las escuelas rurales de la región tiene acceso a Internet

Según un informe del Cippec sobre educación en contextos rurales pocas primarias del NEA tienen conexión a Internet, no así un tercio de las secundarias. El estudio concluye que existen recursos materiales y humanos que son distribuidos de forma regresiva, beneficiando a los alumnos más favorecidos.
El programa de Educación del área de Desarrollo Social del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec) publicó un estudio sobre la distribución social de la oferta educativa en contextos rurales en Argentina.

La investigación tomó como base de análisis la encuesta sobre Educación y Desarrollo Rural de la Red de Comunidades Rurales a directivos de todo el país, realizada el año pasado. En Corrientes respondieron 99 autoridades de establecimientos de dicha modalidad de los niveles primario y secundario.

Con fecha de publicación de julio de 2012, el trabajo se propuso responder “en qué medida la acción del sistema educativo reduce, reproduce o amplía las desigualdades sociales de los alumnos que asisten a escuelas rurales”, por lo cual, analizó “el grado de correlación entre su nivel socio- económico y la disponibilidad de recursos educativos”.

Así se observaron como variables las características edilicias, los recursos materiales y didácticos, servicio alimentario, tiempo escolar, cantidad de alumnos por docente, acceso a nuevas tecnologías. La encuesta, además, midió la oferta pedagógica en dichas escuelas, como ser clases de inglés, música, educación física y artística.

En líneas generales, el estudio reveló que “los recursos se distribuyen de forma homogénea entre las escuelas rurales, independientemente del nivel socioeducativo de los alumnos. Sin embargo, el conjunto significativo de los recursos es asignado de manera regresiva, es decir, que se beneficia a los alumnos más favorecidos”. Ello se evidencia con mayores espacios edilicios, ya sean salas de computación o laboratorios, así como acceso a Internet y recursos materiales.

Aunque el informe señala que “la oferta para los sectores vulnerables es escasa”. En algunos casos sólo se supedita a anexar un comedor. Por ello, el estudio, dirigido por Pablo Bezem, recomienda “crear un sistema de medición de la distribución de la oferta entre las escuelas”.

Las inequidades se visualizan entre regiones. Por ejemplo, en las escuelas rurales del país, aún no se llegaría a la meta de una computadora por alumno, sino que el promedio nacional en las primarias rurales ronda el 0,13, es decir, habría una máquina por cada ocho estudiantes.

En el NEA el coeficiente es mucho menor. Promedia en las escuelas primarias rurales un 0,03. Esto es, aproximadamente, un equipo por cada 33 chicos.

Sin embargo, vale señalar que al igual que en otras jurisdicciones, en Corrientes avanza el programa Conectar Igualdad, a través del cual se han distribuido más de 63 mil netbooks. En las escuelas rurales primarias, la iniciativa desembarca en las instituciones a través del programa de “Responsabilidad Social Empresarial” que entrega gabinetes tecnológicos.

A diferencia del comodato con las escuelas secundarias y técnicas urbanas, que al egresar el alumno se le hace entrega de la computadora, en las rurales, el gabinete es propiedad de la institución educativa.

El trabajo del Cippec, a su vez, indica que el 6 por ciento de las primarias rurales tienen acceso a Internet en el NEA, muy por debajo de la media nacional que ronda el 43 por ciento. Una realidad distinta se evidencia en la secundaria donde la cifra asciende a un 32 por ciento. Aunque es duplicado por el total del país que ronda un 62 por ciento.

En el NOA, el 27 por ciento de las primarias en zonas rurales tienen conexión a la red de redes, las secundarias, un 34 por ciento. Por otra parte, en la región Pampeana, el 52 por ciento de las primarias cuentan con acceso y el 65 por ciento de las secundarias. En Cuyo, en tanto, el 59 por ciento de las primarias poseen Internet, así como el 68 por ciento de las secundarias.

Sin embargo, el Nordeste posee los indicadores más altos de enseñanza de computación. En el 31 por ciento de las primarias se dictan dichas clases, así como en el 55 por ciento de los establecimientos secundarios.

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