Una escuela con déficit de docentes

El caso de la escuela Victorino de la Plaza volvió a poner sobre el tapete un problema que en el interior crece con fuerza: la falta de docentes. La maestra de séptimo grado no pudo describir a su alumno porque se reintegró tras una licencia por maternidad la semana pasado. El Ministerio de Educación nunca designó una docente suplente. Durante varias semanas el curso estuvo a cargo de la vicedirectora. Por turno hay solo una celadora.
“A veces faltan los maestros por problemas de salud o por duelo y tienen que juntar los cursos”, reclamó la comunidad educativa de Cachi. La celadora de la tarde también estuvo con carpeta médica por una operación, sin embargo nadie la reemplazó. Es frecuente que la directora y la vicedirectora dejen las tareas administrativas o de planificación para regresar al aula. “Los maestros también tenemos derecho a enfermarnos y a contar con carpeta médica”, remarcó Patricia Chaile, la vicedirectora.

Desde que arrancó el año, primero Chaile y luego la celadora estuvieron al frente del séptimo grado D. Ayer había otro grado sin la maestra titular. “Me la paso dando clases y me pagan como celadora. Necesitamos que Educación designe más personal”, dijo la docente que cubre las ausencias.

Además de enseñar matemática, lengua y las otras asignaturas, los maestros se encargan de cuidar a los niños durante el almuerzo. En la escuela se les brinda un plato de comida a casi 800 niños.

Pese a la cantidad de comensales y a ser el único primario en Cachi, no cuenta con un comedor. Las ordenanzas cocinan y trasladan las ollas y fuentes a los grados. En el mismo pupitre donde estudian, los chicos comen. “Un día se dijo que la vicedirectora no quería atender a la prensa, pero estaba en el aula”, comentaron algunas docentes.

Las supervisoras del Ministerio de Educación de Salta, por su parte, informaron que se envió un memorando a todas las escuelas para que las reuniones de los docentes no se realicen en el horario escolar ni durante los quince minutos previos al ingreso. A raíz del hecho que dejó a un niño hospitalizado, con un estado delicado, se tomó recién la medida.

En Cachi se instruyó que padres, docentes y niños reelaboren el reglamento de convivencia y que trabajen en diferentes disciplinas para tratar de cambiar los juegos bruscos, aunque insistieron en que “no hay casos de violencia”. El niño de 14 años recibirá un acompañamiento psicológico particular, ya que la madre rechazó la asistencia de la escuela. Las autoridades señalaron que no se aplicaron sanciones al menor. “La escuela debe formar integralmente a las personas. A veces, hay padres que suelen pedir expulsión o amonestaciones, sin embargo, no se habla de un acompañamiento para reparar lo que se hizo”, afirmó Chilo.

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