En la Escuela 67 comenzarán las clases pero aún no está en condiciones

En la Escuela 67 comenzarán las clases pero aún no está en condiciones
Después del temporal de mediados del año pasado, quedó inactiva. Las obras se terminarían en abril pero ya puede a recibir a sus alumnos. Sin embargo, habrá varios cursos en pocas aulas.
Cuatro meses tuvieron que pasar para que comenzaran las obras de reparación en la Escuela Primaria Básica 67 de Villa Fiorito después de que un temporal le volara los techos y le arruinara su instalación eléctrica y de gas, en junio último. Ahora, las clases comenzarán ni bien se resuelva el conflicto docente pero hay sentimientos encontrados: la alegría por volver al edificio luego de medio año sin actividad y la complicación de tener que convivir varios cursos en un aula porque las tareas no están terminadas.

Es que según pudo averiguar LA TERCERA la mayoría de los grados estarán obligados a convivir de a dos en un mismo salón, a la vez que habrá al principio solamente un baño para todos los alumnos, aunque apuntan a que las mejoras avancen con el correr del primer trimestre. En octubre las estimaciones de la rehabilitación edilicia ya anunciaban que la tarea completada recién podría verse en abril.

En 2011, una tormenta causó daños que hicieron que los chicos y las chicas tuvieran que repartirse en dos edificios cercanos porque en sus aulas no se podía dar clases que esperan que la respuesta sea rápida. El 21 de septiembre se abrieron los sobres de la licitación por los arreglos, que ascienden a los 617 mil pesos, 400 mil más de la cifra máxima sobre la que puede decidir un distrito sin el arbitrio provincial. Nos dijeron que se tardaba un mes en revisar (las características de la empresa ganadora) pero que iban a tratar de acelerarlo. No lo cumplieron y tardó todavía más”, se quejó entonces la delegada del Sindicato Único de Trabajadores (Suteba) en la institución, Sandra De Alva.

Desde mediados del año pasado, los nenes y las nenas del turno mañana cursaron en la Escuela 79, donde también funciona una media, por lo que su capacidad está colmada. Por la tarde, los pibes viajaban hasta la 20, en Banfield, y estudiaban sólo de “de 14 a 16.15” por el tiempo previo es el que tardan en llegar desde la 67. Además del hacinamiento, el mayor peligro era que esa irregularidad desalentara o complicara a los adultos y dejaran de enviar a los alumnos a clase.

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