El establecimiento, Luis A. Contreras, está en Luján de Cuyo y recibe a 71 niños de la zona. Desde Infraestructura aseguraron que la obra está priorizada en el presupuesto 2013 y que será terminada en marzo de 2014.
En 2005, desde la Dirección de Obras Privadas de la Municipalidad de Luján se aconsejó inhabilitar la mayor parte del edificio e inclusive demolerlo. "Desde entonces estamos buscando una solución", manifestó preocupado el director del establecimiento, Ricardo Croce.
Por esto, y con el fin de evitar que los niños cursen allí, les fueron facilitadas dos casillas que hacen las veces de aulas, pero que resultan ser "muy frías en invierno y muy calientes en verano", según palabras del director.
A pesar del riesgo que significa, en el sector inhabilitado actualmente funcionan: la dirección, la cocina, la sala de maestros y un aula en la que, dos veces al mes, un médico revisa a los alumnos.
El problema principal es el terreno, que cede poco a poco, y va debilitando la estructura edilicia. Por esta razón, el riesgo de derrumbe es permanente y la solución definitiva se vuelve urgente.
Mariela Falcón, una de las mamás, resumió la situación en pocas palabras: "Corremos peligro de que se caiga todo sobre los niños", ya que el sector afectado es bastante accesible para ellos.
Presencia oficial
Luego de numerosos reclamos, este jueves se hicieron presentes en el lugar autoridades del Ministerio de Infraestructura y Energía, y participaron de una reunión con las madres de los estudiantes y el director.
Después de tomar conocimiento de la realidad de la escuela, y escuchar a los protagonistas, el subdirector de Ampliación y Construcción, Víctor Pettazzi, indicó que la obra "está priorizada para el presupuesto 2013", por lo que recién para febrero de ese años podrían empezar a trabajar en la licitación.
Una vez licitada, Petazzi estimó que llevaría unos "diez meses" que los arreglos queden terminados. Aunque, aclaró, "los trabajos se van a tener que hacer por etapas", razón por la cual los resultados podrían comenzar a verse antes. De esta manera, el colegio estaría funcionando con todo su potencial para el comienzo del ciclo lectivo 2014.
En 2011 se le informó a Croce que la obra comenzaría a realizarse a fines de ese año. Esto no ocurrió porque pensaban financiar los trabajos con fondos de la Nación, que nunca llegaron.
Al respecto, el Subdirector señaló que "este año la Nación priorizó las escuelas secundarias", pero el compromiso había sido asumido un año antes. Finalmente, los arreglos serán realizados con dinero de la provincia y costarían "4 millones y medio de pesos, aproximadamente".
Según el plano presentado, la escuela pasaría a tener cuatro nuevas aulas, una cancha para Educación Física, un salón de usos múltiples, un flamante comedor y más baños.
La escuela
El establecimiento está ubicado en una zona de fincas, muchas de éstas están abandonadas. No obstante los problemas edilicios, la escuela luce bien. Además, la limpieza y el orden saltan a la vista. Para Croce esto se debe a que saben "aprovechar bien los fondos que nos dan desde la Dirección General de Escuelas (DGE)", y a que trabajan "muy bien con los padres", a través del dinero recaudado por la cooperadora.
En total, el colegio tiene 71 alumnos y está considerada "de tercera", porque existen "grados múltiples", en los que cursan juntos alumnos de distintos niveles. De esta manera, los chicos de sexto grado, que son sólo 4, comparten aula con los de séptimo, que en total son 10.
El principal sueño de los padres de estos estudiantes es que puedan aprender y progresar, en definitiva, "para que sean alguien en la vida, mejor de lo que hemos sido nosotros", según palabras de Falcón.
El compromiso de los padres, muchos de los cuales trabajan en las fincas de la zona, quedó evidenciado en la reunión, en la que participaron activamente y transmitieron sus dudas. "La escuela es una comunidad para todos los papás", reconoció Patricia Rodríguez, mamá de dos alumnos del colegio.
Otras necesidades
Si bien los chicos cuentan con movilidad provista por la DGE para llegar a la escuela, los caminos de acceso suelen verse afectados cuando se registran fuertes tormentas. En esas ocasiones, suelen pasar varios días sin poder tener clases.
Esto repercute negativamente en los niños y sus padres, ya que allí desayunan, almuerzan y toman la merienda.
"La escuela es el único entretenimiento que tienen", expresó Jésica Ochoa, mamá de uno de los pequeños que cursa Jardín. Inclusive, aseguró que su hijo "llora los sábados y domingos porque quiere venir a clases".
Para poder tomarse la combi que los traslada, muchos niños sufren las consecuencias del frío mientras esperan desde temprano en la orilla de la calle 48.
Por ejemplo, las hijas de Mariel Bazán, de 9 y 6 años, llegan a llorar, por lo que en numerosas ocasiones su mamá les enciende "un fuego, ya que me da mucha pena verlas así". Esto se torna preocupante si se tiene en cuenta la cantidad de pastizales secos que hay en la zona, lo que podría llegar a provocan un incendio incontrolable.
Actualmente, el directo de la escuela está gestionando que los chicos puedan viajar a Chapadmalal, dentro del Plan Escolar que se realiza a nivel nacional. Lo único que necesita conseguir es el traslado de los chicos.
Comentá la nota