Se puso en marcha la Comisión Especial Investigadora. Este lunes definirán testigos a citar.
Por los limitados alcances de esta Comisión (que, por ejemplo, puede convocar a testigos que no tienen obligación de asistir), la gran complejidad del tema que se trata (escuchas telefónicas, ex agentes de la SIDEinvolucrados, participación de empresas de seguridad, ex miembros de la Policía Federal involucrados) y el escaso tiempo del que dispone, el bloque PRO la considera una pantomima y un show mediático, aunque la oposición espera cumplir con el objetivo que se propuso: demostrar las responsabilidades de Macri en las distintas líneas de investigación.
A la manera de un juez de primera instancia o un fiscal, hasta el 1 de diciembre, esta Comisión conformada por 12 diputados opositores y 5 del PRO, deberá reunir pruebas, y desde ese día hasta el 15 de diciembre, tendrá que producir los informes finales. Esto supone que la Legislatura tendrá a casi el 30 por ciento de sus integrantes abocados a un farragoso estudio, hasta fin de año, por lo que es de esperar una eventual parálisis de la tarea legislativa de buena parte del cuerpo, en lo que resta de 2010.
Siguiendo el principio de representatividad previsto por la Constitución porteña en el artículo 83, inciso 2, y luego de la presión del PRO por tener más miembros que la integraran (respetando la proporción que tienen en el cuerpo), se definió que todos los bloques tenían que tener sus representantes, "porque de lo que se trata es de investigar, y ahí no es necesaria proporcionalidad alguna", sostuvo el diputado de Proyecto Sur Julio Raffo. Este respeto por la letra constitucional tiene como consecuencia una cantidad de líneas investigativas, según lo que cada bloque considere necesario para la obtención de las pruebas (ver aparte).
La punta del ovillo
Presidida por el legislador de Igualdad Social Martín Hourest, con Martín Ocampo (PRO) como vicepresidente y Gabriela Cerruti (Nuevo Encuentro) como secretaria, la Comisión Especial Investigadora contará con "las más amplias facultades y podrá solicitar al Cuerpo y a las comisiones todas las medidas necesarias para hacer conducente la pesquisa. Podrá solicitar información, documentación y peritajes al Poder Ejecutivo y al Poder Judicial de la Ciudad, así como recibir declaración de sus autoridades, funcionarios y empleados, podrá también recibir declaración de particulares y damnificados y efectuar toda otra diligencia probatoria que sea necesaria para su cometido".
En los tres meses que durarán las pesquisas, los investigadores tratarán de dilucidar qué responsabilidad política les cabe a Macri y algunos de sus funcionarios en temas como:
• La designación de Jorge Palacios como jefe de la Policía Metropolitana: por qué lo nombró, a pesar de haber sido acusado de participar en el ocultamiento de pruebas del atentado de la AMIA.
• La contratación de James, ex espía de la SIDE, en Educación porteño: quién lo contrató; qué hizo allí; por qué se presentaba como representante de la Metropolitana si sólo era un aspirante y por qué contrataron a alguien formado en inteligencia para integrar una policía de proximidad.
• La relación de Macri con estos agentes: si fue previa a su nombramiento, si los conocía, o si alguno de sus ministros lo conocían.
• La matriz de la Policía Metropolitana: por qué se nombró como jefes o altos mandos de esta nueva fuerza a policías que venían de realizar inteligencia en la Federal.
• La relación de Macri con los jueces misioneros que autorizaron la pinchadura de teléfonos.
• La relación del jefe de Gobierno con las escuchas ilegales: si se benefició de ellas, de qué manera, si las conocía y cuál era su relación con los involucrados en ellas.
Testigos variopintos
Si no fuera por la gravedad del caso, o sea, la supuesta connivencia de Macri para crear una policía de inteligencia y montar una red de escuchas ilegales, la investigación podría seguirse de ahora en más como una apasionante novela por entregas, donde personajes secundarios y principales desfilarán a la vista de legisladores, cámaras, periodistas y el público en general, ya que está previsto que las sesiones semanales sean públicas (con algunas excepciones que podrían quedar en reserva, según explica el reglamento).
Para el lunes 13 de septiembre, los legisladores tendrán confeccionadas sus listas de testigos. Según adelantaron varios de ellos, la idea es comenzar por las segundas líneas, hasta llegar a las cabezas de los distintos ministerios y, por supuesto, al propio Macri. Por el caso de las escuchas ilegales, y como víctimas de éstas, se citará a Burstein, quien recibió un llamado anónimo advirtiéndole que estaba siendo escuchado. Su denuncia recayó en el juzgado del juez federal Norberto Oyarbide, y fue lo que inició la causa que terminó involucrando a Ciro James, a Jorge Palacios y a Mauricio Macri, entre
otros.
La Comisión invitará a prestar su testimonio al parapsicólogo Néstor Leonardo, casado con Sandra Macri, que también será citada. Leonardo apareció en la lista de escuchas que realizaba Ciro James, ex espía de la Policía Federal, quien trabajó en el Ministerio de Educación conducido entonces por Mariano Narodowski. Ya en sede judicial, Leonardo declaró que el custodio del clan Macri, Richard Ford, agente de la CIA y representante en la Argentina de Ackermann Group (la agencia que Franco afirma haber contratado para escuchar a su yerno), lo había visitado para "sugerirle" que se separara de Sandra Macri.
Pero fuentes con acceso al expediente afirman que figuran más personas del entorno de Macri objetos de las pinchaduras ilegales de James. Una de ellas es su ex esposa, Isabel Menditeguy, que habría sido espiada en el período posterior a su divorcio en 2005 hasta 2008. Menditeguy podría ser citada porque es una prueba que incriminaría directamente al jefe de Gobierno, quien no podría argumentar que Franco mandó a espiarla.
Más esposas desfilarán ante los fiscales de la Legislatura. La wedding planner Bárbara Diez, casada con el jefe de Gabinete Horacio Rodríguez Larreta, será citada para explicar su vinculación comercial con Silvia Zanta, mujer de James, quien también está previsto que se presente ante la Comisión. Aunque todos quieren desprenderse de cualquier vinculación con el espía, hace unas semanas Diario Z dio a conocer una vinculación comercial entre el suegro de James y padre de Silvia Zanta, y el ministro de Cultura Héctor Lombardi: en 2003, el ministro macrista y Juan José Zanta integraron la sociedad EFYC SA. Por esta razón, también Lombardi deberá comparecer.
Los investigadores legislativos ya adelantaron que citarán a Franco Macri, a Narodowski, al ministro de Justicia y Seguridad Guillermo Montenegro, al ex gerente de Socma y actual director de Recursos Humanos de la Ciudad, y por supuesto a los jefes de la Metropolitana Osvaldo Chamorro, Jorge Palacios y a Ciro James. Como estos últimos están detenidos, está previsto que la Comisión se traslade hacia los lugares de detención para obtener sus testimonios.
Como Macri afirmó que la embajada de Israel le había recomendado a Palacios como jefe de la Metropolitana, la oposición prevé invitar al embajador de ese país para que ratifique o rectifique los dichos del jefe de Gobierno.
Del lado macrista, pretenden llamar a declaración al actual jefe de la Policía Federal, Néstor Valleca, al titular de la Secretaría de Inteligencia, Héctor Icazuriaga (Proyecto Sur acompañaría el pedido de que toda la plana mayor de la SI pase por la Legislatura), y hasta el ex ministro de Justicia durante el gobierno de Néstor Kirchner, Gustavo Beliz, para hablar sobre las internas en la Policía Federal.
Final abierto
Finalizado el período de prueba, la Comisión tendrá 15 días para elaborar el informe final, que luego se elevará al pleno de la Legislatura, con la firma de cada uno de sus miembros. El reglamento establece que podrán elaborarse tantas recomendaciones y conclusiones como miembros la integran. En este caso son 17. Esas recomendaciones también serán puestas a consideración del plenario en la Legislatura. Allí se debatirá si hay motivo para iniciar el juicio político a Macri, si se pedirá la renuncia de algún funcionario, o si el jefe de Gobierno, como sostiene, no tuvo responsabilidad política alguna en los hechos investigados. La dinámica de la política porteña puede transformar esa fecha en un paseo o en un infierno.








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