ROMA.- "Ayer tenía una fila afuera del dormitorio... eran 11... pero yo estuve sólo con ocho porque no podía hacer más... no se puede llegar a todo. Pero esta mañana me siento bien, estoy contento de mi capacidad de resistir."
El premier italiano, Silvio Berlusconi, hablaba de esta forma por teléfono con al joven empresario Giampaolo Tarantini en los primeros días de enero de 2009, según nuevas escandalosas interceptaciones telefónicas salidas a la luz ayer.
Las escuchas, que volvieron a confirmar la obsesión por el sexo del premier, se conocieron al concluir dos años de investigaciones de la fiscalía de Bari, que decidió indagar a ocho personas, entre ellas Tarantini, por "haberse enriquecido con la actividad de prostitución ejercitada en favor de Berlusconi".
"Mirá, yo aquí tengo todas las camas ocupadas... estas chicas no se van ni siquiera con cañonazos", sigue Berlusconi en la misma conversación, en la que se jacta de sus grandes dotes.
"Estoy asediado desde cuando fui declarado por Playboy el político más sexy del año", dice el Cavaliere , que el 29 de septiembre cumplirá 75 años. Acto seguido, Tarantini, el empresario cocainómano que reclutaba señoritas para el premier a la espera de obtener favores y contratos públicos, le pregunta: "¿Pero cuántas chicas hay?"
"Cuarenta", contesta Berlusconi, que agrega que acaba de comprarse otra casa para tener más espacio, "12 lugares más" para su harén.
Una de las escuchas que más revuelo causaron en la oposición es una que revela que un grupo de "chicas" de Tarantini usó el avión presidencial el 26 de noviembre de 2008.
Sucedió luego de que Berlusconi, apenado, le dijo a Tarantini que la cena que habían organizado en Palacio Grazioli (su residencia en Roma) debía cancelarse porque tenía que ir a Milán para "resolver un lío".
"Pues vamos con usted", propone el empresario. "Si nos da media hora, el tiempo de hacer la valija, vamos", sugiere, como siempre listo para satisfacer al Cavaliere . Aunque, según el informe de la fiscalía, luego de que el avión presidencial aterrizó en Milán con el grupo, Tarantini y las escorts al final no pudieron pasar la noche con Berlusconi, sino que se quedaron en el lujoso Hotel Principe di Savoia.
Aún más indignó la escucha en la que Berlusconi le confiesa su verdad a la dominicana Marystell Polanco, una de las chicas de su "harén particular" de la calle de la Olgettina de Milán. "Mirá Marystell, yo quiero pasar mis jornadas con mis niñas: yo hago de primer ministro en mi tiempo libre y por lo tanto me pasa de todo", sentencia.
Durante las conversaciones entre Berlusconi y el empresario, el tema suele ser uno sólo: mujeres muy jóvenes y bellas, y sexo. También grupal, porque se habla de organizar un mé nage à trois con la famosa actriz Manuela Arcuri.
"Anoche me acosté a las seis y media después de pasarla en un local lleno de mujeres pendientes de mis palabras. Conseguí ocho números, pero había más", le cuenta Berlusconi a Tarantini en una escucha.
En este renovado marco de interceptaciones escandalosas, por enésima vez la oposición, más compacta que nunca, volvió a reclamar la dimisión del Cavaliere , "porque Italia no necesita en este momento crítico de alguien que hace de primer ministro en su tiempo libre". Pero Berlusconi volvió a reiterar que no piensa tirar la toalla: "No tengo nada de qué avergonzarme", aseguró en una carta que escribió al diario Il Foglio..
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