Se habla de posibles porcentajes para un aumento salarial, aunque no hay nada oficial. Hubo un "escrache" frente a la casa de Seguel. Y una marcha de chicos en Zapala. El paro sigue pero el tiempo se agota, tanto para el gobierno como para el gremio.
En Zapala, marcharon chicos de la secundaria y la primaria -con obvios permisos paternos y tutela sindical- para reclamar para que vuelvan las clases. El Deliberante de esa ciudad neuquina se hizo eco y produjo un documento en donde se insta a una solución rápida del conflicto, porque los chicos no pueden seguir perdiendo días de educación. Fue difundido por el propio sindicato ATEN esta noticia.
Las novedades de otro día del virtual paro por tiempo indeterminado en que ha derivado el conflicto salarial entre el gobierno y el gremio no hacen más que agregar hechos de poca monta a una situación desgraciada. Ya no hay palabras para hacer alusión a lo que se ha denominado "tragedia" educativa en Neuquén. Lo único que puede decirse es que así se llamó la situación el año pasado. Imaginemos el calificativo que le daremos en este.
Falta la protesta en el puente, algún evento más o menos violento, para que se cumpla el ciclo que parece inexorable. Todo apunta a que finalmente el gobierno deberá conceder algún porcentaje de aumento. Se habla de entre 10 y 15 por ciento: Porcentajes que ya han otorgado dos municipios de la región a sus empleados: el de Neuquén, el 13%; el de Cipolletti, el 15.
La comparación no es ociosa. Hay un rango comparable entre la economía del Estado provincial y la de dos municipios grandes administrados por intendentes muy responsables en el manejo de sus finanzas, como son el neuquino Martín Farizano y el rionegrino Alberto Weretilneck.
Lo que se pierde en estos días de paro, con o sin escraches, con o sin marchas para reclamar clases, es irrecuperable. Porque no se trata de contenidos, sino de una enseñanza cívica más profunda: la que indica respeto por los derechos humanos, entre los que revista el derecho a recibir educación.
De esta situación es responsable primero el Estado, después el gremio. A los dos se les agota el tiempo de la paciencia ciudadana.

Comentá la nota