Escrache público

El rechazo social que está padeciendo el gobierno provincial adquirió su fisonomía pública más escandalosa este viernes, cuando miles de formoseños abuchearon a Gildo Insfrán. Fue necesaria una atmósfera espontánea, una no armada por los operadores oficiales de turno, para que el feudo reciba un coletazo preciso de lo que su gestión, abiertamente a espaldas de la gente, genera hoy.
Lo que estaba preparado como una fiesta del deporte, a partir de la popularidad, el carisma y el afecto que espontáneamente funda la boxeadora Marcela Acuña, concluyó en un verdadero desastre político para el gobernador de Formosa.

Lo ocurrido el viernes en el estadio “Cincuentenario” terminó por “blanquear” la estrepitosa caída que la rentada popularidad de Matusalén está cosechando en la sociedad formoseña. Esta vez la frecuente estrategia de politizar lo deportivo con fines propagandísticos, utilizando fondos del erario público puso en claro que en Formosa soplan vientos de cambios y sus gritos agitan el sonido de la inmediatez.

A poco de concluido el combate en el que “La Tigresa retuvo el cetro mundial de CMB, al vencer por nocaut técnico en el décimo y último asalto a la brasileña Roiselette Dos Santos sobrevino lo inesperado en el interior de uno de los símbolos políticos más exhibidos por el gobierno provincial.

La despedida de su Formosa natal no pudo haber sido mejor para Marcela Acuña, porque la capacidad del “Cincuentenario” fue colmada por más de 5.000 espectadores, que esperaban para ver un espectáculo de primer nivel y, por supuesto, vitorear a la imagen de la mujer triunfadora formoseña que irradia Acuña. Pero, mientras la popular boxeadora consiguió ampliamente el objetivo, Matusalén no pudo beber el mismo resultado, con la repetida estrategia que armó su oscuro secretario general, “Malevo” Ferreira.

El conocido locutor Osvaldo radial, que ofició de maestro de ceremonia de la velada boxística abrió la puerta al desastre. Vestido de riguroso ambo negro, lanzó la invitación que precedió al naufragio: “Invitamos al señor secretario general del Gobierno de la provincia de Formosa, Dr. Antonio Ferreira para ascender a este cuadrilatero para recibir una mención especial para el señor gobernador de la provincia, Dr. Gildo Insfrán para retirar la distinción…..”. Los puntos suspensivos marcan el implacable corte en la alocución a que se vio obligado Lezcano porque una estruendosa silbatina mezclada con un imponente abucheo no le permitió avanzar una sola letra más. Desconcertado por la ensordecedora reacción, el hombre levantó la mirada por sobre sus anteojos, giró sobre si mismo y tras varios segundos de vacilación un atento discjockey apoyó un oportuno dedo sobre la consola para que la música se convierta en un catalizador del durísimo momento contra Gildo Insfrán.

A esa altura, la rechifla y los gritos inundaron todo el ambiente hasta que comenzaron a mezclarse con el sonido musical, hasta finalmente desaparecer.

Todo terminó allí; el rostro del “Malevo” Ferreira, acompañado por otros funcionarios, se tiñó de un rojo profundo y ensayó un gesto áspero que le salió espontáneo, inesperado y profundo. Jamás subió al ring a recibir la “distinción”, que esta vez fue preparado para una deportista que con trabajo, compromiso y respeto supo ganarse el afecto sincero de miles de formoseños.

Cuando “no está garantizado” el circo que permanentemente le arman a Matusalén para los actos, surge, abiertamente, la opinión que tiene una gran parte de la sociedad del gobernante que está en el poder desde 1983, aunque su absolutismo arrancó en 1995 y parecen existir serias intenciones de pretender prolongarse más allá de 2011.

¿Habrá tomado nota de que la popularidad no se alquila ni se compra, que se trata de un don que se construye día a día, respetando, comprometiéndose, dialogando y escuchando?

Comentá la nota