Por DANIEL FERNÁNDEZ CANEDO
Y no es porque la foto de la economía tenga hoy mala imagen o perspectivas complicadas de mediano plazo.
Casi por el contrario: si bien la crisis internacional proyecta un mundo desarrollado con menor crecimiento y eso no puede ser una buena noticia, los países productores de alimentos aparecen con grandes chances de poder surfear los próximos dos años.
Y la Argentina no sería la excepción .
Un mundo de tasas de interés casi cero y con la soja tocando esta semana US$ 538 la tonelada le ofrece al país un panorama interesante en medio de un mundo desarrollado deprimido.
Pero la Argentina de años de crecimiento llega al momento de las definiciones políticas habiéndose comido una parte importante de los “colchones” acumulados en algunas de las variables económicas clave.
Así, consciente o inconscientemente, uno de los temas que empieza a discutir hoy la Argentina es cuál será finalmente el precio del dólar que resultará sostenible en los próximos años.
Si bien el Gobierno insiste en que no habrá ni devaluación ni salto del dólar, la divisa terminó agosto en $ 4,22 en el mercado mayorista con una suba mensual de 1,35%. De alguna forma, el Banco Central lo dejó ir un poco .
Esa señal es delicada ya que una suba de 1,2% superó a la tasa de interés de los plazos fijos y, por lo tanto, constituye un aliciente bajo para que los ahorristas se desprendan de dólares.
En otras palabras, con el actual tipo de cambio se estaría terminando el excedente de dólares que tuvo la Argentina reciente.
De hecho, este sería el primer año en el cual la salida de dólares superaría a la entrada de divisas .
Parte de esa realidad la explican el precio del dólar en el circuito paralelo y la consecuente brecha con el mercado formal.
Con el paralelo en $ 4,44, la brecha de 6% con el billete es lo suficientemente robusta pare pensar que vaya a bajar cuando la tasa de interés para depósitos en pesos no llega al 11% anual (salvo para grandes montos).
Todo pasa en un contexto en el cual la posibilidad de una baja fuerte del dólar pareciera no computarse .
El Gobierno intenta llegar a octubre y sólo interviene en el mercado vendiendo dólares en el intento de serenar las aguas .
Habría tomado préstamos US$ 1.000 millones del Banco de Ajustes de Basilea para evitar que la salida de dólares se refleje en una baja de reservas y se propone aguantar hasta después de la elección a pesar de ya gozar el resultado.
Mientras, los economistas, tanto los del Gobierno y sus allegados como los privados, ensayan escenarios sobre lo que podría venir después de octubre.
Además del dólar, otro tema clave sobre la mesa es la forma en que el Gobierno abordará l a necesidad de financiamiento .
La deuda de la Argentina con los acreedores privados es bajísima y no debería ofrecer problemas (en 2012 se necesitan US$ 7.000 millones) pero hay interrogantes sobre el camino que tomará el Gobierno.
En los últimos tiempos, además de una frondosa recaudación , el Gobierno se financió con utilidades del Banco Central, fondos de la ANSeS, dinero de un aporte del FMI, dólares de la reservas, y lo hizo con cierta intensidad.
Mantener esas vías de financiamiento para tapar déficit fiscal también aparece como una etapa agotada y sería necesario encontrar alternativas .
En encuentros con empresarios, el ministro Boudou dijo que piensan volver a los mercados de capitales pero otros economistas del oficialismo le restan chances a esa idea .
Un estudio de FIDE, fundación cercana al Gobierno, en cambio, sugiere mirar a las exportaciones de petróleo y de minerales como una fuente para conseguir dólares . Claro, con el oro por encima de los US$ 1.800 la onza, poner una retención adicional a las exportaciones luce muy tentador Mientras en otras oficinas oficiales cruzan escenarios que implican bajar subsidios a la luz, gas y transporte, subiendo de a poco las tarifas, y a la vez miran las cajas de las obras sociales , los bancos parecen haber quedado al margen de la tentación.
La extemporánea baja de la perspectiva de los bancos que operan en la Argentina por parte de la calificadora de riesgos Moody’s hizo repasar la situación del sistema financiero.
Hoy el nivel de liquidez es alto , equivale a 40% de los depósitos y el financiamiento al sector público es bajísimo .
La situación de los bancos es buena y por eso no se justificaría el informe de Moody’s.
Pero al hablar de “exposición a riesgos políticos y a situaciones que podrían afectar negativamente la distribución de sus activos”, deja abierta una puerta para explicar parte de lo que viene pasando desde el 14 de agosto.
Certeza política, refugio en dólares e incertidumbre sobre un marco futuro para la economía es el cóctel que se debate dentro y fuera del Gobierno .

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