En pleno ajuste económico, el partido de Berlusconi destinó los millones de euros que recibe del Estado a lujosas fiestas y a pagar los privilegios personales de sus dirigentes
Por Elisabetta Piqué |
ROMA.- Ninfas con togas sexy y vaporosas, dioses del Olimpo, gladiadores, centuriones romanos con armaduras y lanzas, un césar con una corona de laurel, un Ulises de barba y túnica, esclavos, criadas -a una de las cuales un centurión le toca un pecho-, cántaros llenos de vodka y mojito.
El escándalo de corrupción y despilfarro de fondos públicos que sacude a Italia puede resumirse con las fotos salidas a la luz de una decadente (y kitsch ) fiesta grecorromana organizada por un consejero de derecha de la región del Lazio.
En momentos en que los italianos se encuentran estrangulados por medidas de austeridad draconianas dictaminadas por el gobierno de Mario Monti para salvar el país y poner las cuentas en orden, el "Laziogate", provocó gran conmoción en Italia y dejó en evidencia el descontrol de los 36 millones de euros que recibe anualmente cada partido, en este caso el de Silvio Berlusconi.
Después de sendos escándalos de corrupción en Sicilia y en Lombardía, ahora es la región del Lazio (cuya capital es Roma) la que está en el ojo de la tormenta. Su gobernadora, Renata Polverini, ahora al borde de la renuncia, se vio envuelta en un escándalo gigantesco, que amenaza con devastar el Partido del Pueblo de la Libertad (PDL), la criatura política del ex premier Berlusconi.
El ex jefe y tesorero del PDL regional Franco Fiorito -apodado "Batman"- es indagado por la justicia por haberse apropiado de 800.000 euros destinados al partido.
Perdido por perdido, Fiorito, de 41 años y 170 kilos, comenzó a hablar para defenderse, disparando munición gruesa contra varios de sus colegas del PDL regional, culpables de haber derrochado millones de la agrupación en banquetes, fiestas, secretarias innecesarias, fotógrafos personales y demás gastos.
Entre ellos está Carlo De Romanis, consejero de la región que en septiembre de 2010 organizó una fiesta temática grecorromana en el Foro Itálico de esta capital (que costó unos 20.000 euros) en la que se disfrazó de Ulises y cuyas fotos, fiel reflejo de una Italia a la deriva, dan hoy la vuelta al mundo. "Con dinero del grupo Romanis organizó un festín con mujeres semidesnudas", acusó Fiorito.
Mientras Italia se desangra por la peor crisis económica que sufre desde la posguerra, el ex tesorero -investigado también porque tiene tres casas en Roma, otra en la localidad balnearia del Circeo, un yate de 15 metros, un inmueble en Tenerife y cinco cuentas corrientes en España, sin contar una 4x4 de 88.000 euros- también denunció a otros correligionarios.
Cuando un periodista de La Repubblica le preguntó quién se devoró las ostras con plata pública, Fiorito contestó: "El consejero PDL Miele". ¿Y quién descorchó el champagne? "El consejero PDL Bernaudo", apuntó, inflamando una guerra interna mortal para el partido.
"El dinero servía para satisfacer los apetitos de quienes vivían en ese chiquero", disparó, además, el ex tesorero. "Estaban los que se hacían pagar las vacaciones, los que organizaban festines, los que comían de arriba, mientras yo transfería algunas sumas de dinero a mis cuentas porque pensaba que era regular", siguió. "Si me equivoqué, voy a pagar, pero yo no robé nada", se defendió Fiorito, que también involucró en el escándalo a Polverini, al decir que ella "no podía no saber sobre el sistema de reparto de fondos".
En medio de un escándalo que no hace más que profundizar el rechazo del italiano de la calle hacia la política, la gobernadora resiste y por lo pronto cosechó el apoyo incondicional del PDL y de Berlusconi.
Sin embargo, se cree que podría renunciar hoy, después de que se apruebe un paquete de severos recortes de gastos en su administración. Ayer ya comenzaron a rodar cabezas: el jefe regional del PDL, Francesco Battistoni, que originó la investigación judicial sobre los fondos del partido, dimitió para descomprimir el ambiente.
"Yo no sabía cómo se repartían los fondos y no tenía por qué saber. Soy una persona honesta, nunca robé nada y no estoy dispuesta a pagar las culpas de los demás", dijo Polverini.
"¿Qué raza de clase política y administrativa ha sido criada en Italia en los últimos años?", se preguntaba Luigi La Spina, editorialista de La Stampa. Éste no ocultaba su espanto ante "el espectáculo de colapso democrático, civil y moral, con puntas de escuálida farsa, que testimonian las fotos durante la fiesta de disfraces de una pseudo-Roma antigua".
Más allá de resultar una papa caliente para Berlusconi, que todavía nadie sabe si volverá a presentarse a las elecciones del año próximo, en Italia no se habla de otra cosa que de las escandalosas fotos del festín, símbolo del descrédito en el que ha caído la clase política, que hace fiestas mientras el país se hunde.
El PDL, en el ojo de la tormenta
Un escándalo sacude al partido de Berlusconi
El acusado
Franco Fiorito, ex jefe y tesorero del partido Pueblo de la Libertad (PDL) de la región del Lacio, está acusado de ingresar en sus 12 cuentas corrientes más de 800.000 euros que pertenecen al PDL. Al ser descubierto, Fiorito, dueño de ocho casas, comenzó a ventilar la vida de sus compañeros del partido fundado por Berlusconi.
Vida loca
"Los ladrones son ocho", dijo Fiorito, al denunciar a la cúpula del PDL en el Lacio, que gastaba millones de euros en viajes, cenaba con ostras y champagne francés, y tenía varios asesores. Lo que más escandalizó a los italianos fue una fiesta de 20.000 euros en el Foro Itálico, donde el consejero Carlo De Romanis recibió a sus invitados disfrazado de Ulises.
Disputas
El escándalo se destapó en medio de la lucha por el poder entre las facciones del PDL, que ya no cuenta con un líder claro.
Nápoles lanzará los "napos"
Son bonos para impulsar la economía de la ciudad
Las crisis son terreno fértil para las soluciones más ingeniosas. Fiel a ese espíritu, la ciudad de Nápoles, en el sur de Italia, anunció ayer la preparación de un plan de 70 millones de euros en bonos o billetes, denominados "napos", una especie de moneda local para relanzar la alicaída economía local. Los "napos", que no reemplazarán al euro, serán distribuidos a comerciantes, turistas y residentes que paguen sus impuestos y permitirán a los portadores beneficiarse de una rebaja del 10% en cada compra de diez euros..
Del editor: por qué importa
A veces la corrupción es vista como un mal que no afecta la eficiencia del Estado. Este caso muestra que no sólo lo hace, si no que además vacía sus arcas.


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