Escándalo por un banco español que dirigía el ex FMI

La renuncia de Rodrigo Rato como presidente de Bankia, la entidad financiera española más expuesta a la crisis del sector inmobiliario, provocó el desplome de sus acciones y generó pánico entre los ahorristas.

Ante esto, el gobierno de Mariano Rajoy anunció una política de control de daños que involucra la inyección de 10 mil millones de euros en el banco, una medida criticada por la oposición ya que el monto equivale a los últimos recortes realizados en las áreas de educación y salud.

Rato, quien fuera vicepresidente español durante el gobierno de José María Aznar (1996-2004) y director del FMI entre 2004 y 2007, dimitió el lunes tras dos reuniones con Rajoy en igual cantidad de días. En su carta de renuncia dijo que consideraba que era “lo más conveniente para la entidad”. Las acciones de Bankia acumularon desde entonces una caída del 8 por ciento. Su gestión en Bankia se cerró con 10 millones de clientes,400 mil accionistas y, lo que es más significativo, 31.800 millones de euros en créditos y activos tóxicos.

“Es una entidad solvente, que tiene futuro”, y a la que el gobierno apoyará “en todo lo que sea necesario”, aseguró el ministro de Economía, Luis de Guindos. Posición que fue acompañada por el líder del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Adolfo Pérez Rubalcaba. “Yo tengo mi dinero en Bankia y no voy a hacer nada con mis ahorros”, aseguró. Su gesto, sin embargo, no fue retribuido por Rajoy, que respondió a las críticas opositoras por el uso de fondos públicos para sanear al banco señalando que “hasta ahora el único dinero público que se ha dado es el del gobierno del PSOE”. <

dpa

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