El escenario porteño, casi igual que hace cuatro años

Fernando Laborda

Según el dictamen de las encuestas, los porteños deberán prepararse para una segunda vuelta electoral entre Mauricio Macri y Daniel Filmus por el gobierno de la ciudad . Igual que cuatro años atrás.

En las elecciones de 2007, Macri obtuvo en la primera vuelta el 45,7 por ciento de los votos y Filmus, el 23,7. En el ballottage, Macri venció con algo más del 60 por ciento.

A semejanza de esos comicios, el actual jefe de gobierno porteño estaría alcanzando, de acuerdo con la última encuesta de Poliarquía para La Nacion y también según un sondeo realizado por Giacobbe y Asociados difundido ayer, una intención de voto que superaría el 40 por ciento y podría llegar al 45 por ciento. Filmus, en cambio, mejoraría su performance electoral de 2007 en aproximadamente siete puntos.

Si ése fuera el resultado que arrojara la primera vuelta de este domingo, los macristas ya se preparan para esgrimir que si los comicios porteños se rigiesen por la Constitución nacional Macri no tendría necesidad de afrontar un ballottage. Es que en la elección presidencial se puede ganar con el 45 por ciento de los votos o con más del 40 y una diferencia de diez puntos sobre el segundo. Esto es lo que presagian las encuestas citadas.

Pero en la ciudad de Buenos Aires rige el clásico ballottage francés y se requiere la mitad más uno de los votos válidos emitidos para ser consagrado ganador.

Aun así, si Macri se acercase o llegase pasado mañana al 45 por ciento y ostentara una ventaja cercana a los 15 puntos sobre Filmus, o eventualmente Pino Solanas, le bastaría que algo menos de uno de cada cuatro votantes de terceras fuerzas se inclinaran por su candidatura para resultar reelegido jefe porteño.

La estrategia de Filmus

Filmus requeriría en la segunda instancia electoral mucho más que el apoyo de la presidenta Cristina Kirchner. Debería lograr una muy amplia adhesión de quienes pasado mañana no voten ni a Macri ni a él. Y no es casual que, en recientes declaraciones, el postulante del Frente para la Victoria haya expresado su disposición a formar un gobierno "con los mejores, incluso de otros partidos".

Se busca dar así una señal de independencia respecto de quien le armó nada menos que la lista de legisladores, que no fue otra que la propia presidenta de la Nación.

Esa idea de autonomía frente a la primera mandataria rompe en cierto modo con el mensaje que se transmitió a lo largo de toda la campaña, que se desprende del lema "La ciudad y la Nación trabajando juntos".

Dos factores justifican las dudas sobre esa estrategia de asociación entre Filmus y la Presidenta. El primero es que seis de cada diez porteños no votarían hoy a Cristina Kirchner. El segundo es que el supuesto compromiso del gobierno nacional para apoyar una gestión de Filmus puede ser leído como una extorsión al votante porteño.

A la hora del ballottage, si Filmus llega a esta instancia, sus asesores de campaña tendrían que preguntarse sobre el sentido y la conveniencia de seguir apareciendo como el candidato de la Presidenta en un distrito tan particular como el porteño, donde hasta Juan Domingo Perón y Carlos Saúl Menem fueron derrotados en sus mejores tiempos.

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