Un escenario un poco menos cómodo

Por Jorge Oviedo

EL real se deprecia y, en realidad, el dólar se fortalece un poquito frente a casi todas las monedas. Brasil, además, hace un ajuste fiscal que tendrá algún efecto sobre su nivel de actividad y de demanda aunque rebaje un poco sus tasas, y al mismo tiempo lanzó planes de apoyo fiscal para mejorar la rentabilidad empresaria sin devaluar más. Hay sectores estimulados que exportan a la Argentina. Los empresarios locales pueden encontrarse de súbito con menos demanda y más competencia, en ambos casos brasileña.

Nada parecido al colapso del comercio internacional registrado en 2008 tras la caída de Lehman Brothers, pero un escenario menos cómodo para la Argentina.

José Antonio Ocampo, profesor de Columbia y ex subsecretario de Asuntos Sociales y Económicos de las Naciones Unidas, observa que, tras lo peor de la crisis internacional, el PBI mundial se recuperó más que el comercio internacional. Su explicación es que muchos países, como China, recurrieron a potenciar su mercado interno para suplir la caída de la demanda de algunos de sus principales clientes, como los Estados Unidos.

El problema es que esa herramienta compensatoria está sólo disponible para países con mercados internos grandes. No es el caso de la Argentina. Y si se considera al Mercosur como un mercado local, vale recordar alguno de los problemas señalados al principio.

Factores locales

El escenario local tampoco parece ayudar. Javier González Fraga calcula que para poder seguir con el actual ritmo de aumento del gasto sin hacer ajustes, el Gobierno necesita que la soja supere en 2012 los 600 dólares por tonelada. La situación actual no parece apuntar a eso.

¿Cuáles son los otros caminos de un ajuste? Uno es el que hace todo el tiempo sobre los salarios. Acaba de subir casi 17% el haber máximo sujeto a aportes, lo que aumenta la recaudación de la Anses y de las obras sociales. El Gobierno no muestra el mismo entusiasmo para aumentar el mínimo no imponible de ganancias, lo que aumenta permanentemente la presión impositiva. Mientras lo hace sobre los trabajadores, el Gobierno abomina del ajuste.

Nadin Argañaraz calcula que este año el déficit fiscal del presupuesto nacional será de 1,5 puntos del PBI, es decir unos 30.000 millones de pesos. Las reservas del Central comenzaron a caer, mostrando los límites de usarlas para pagar deudas. Todo indica que habrá, como mínimo, más controles sobre las obras sociales y probables reajustes en las tarifas de servicios públicos..

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