En el escenario del Bicentenario Dos modelos de país y dos modelos de provincia

Argentina festejó su Bicentenario. El acto, caracterizado por la masiva participación popular, significó la conmemoración del Primer Gobierno Patrio. Lo curioso es que nadie, ni los más optimistas, hubiesen imaginado tamaño nivel de compromiso ciudadano.
Desde ya la propuesta de festejos elevada por el Poder Ejecutivo que preside Cristina Fernández de Kirchner significó una bisagra en la consideración popular, que nadie se anima a negar. Fue, sin dudas, un acontecimiento que marcó un punto de inflexión sobre diferentes aspectos que hacen a la autoestima nacional, las expectativas a futuro y las necesidades de inclusión de gran parte de los segmentos sociales.

En otros términos, lo que dejó la fiesta popular del Bicentenario fue la expresión del modelo de país que imaginan los Kirchner (muchas veces difícil de comunicar con sencillez) y su marcada oposición con otros modelos de país que dicen pregonar miembros de la oposición, principalmente Mauricio Macri y Julio Cobos.

En esa dicotomía de proyectos, es donde el Frente para la Victoria salió claramente favorecido. En primer lugar, porque reivindicó aspectos de la historia nacional como la defensa de los Derechos Humanos y la inclusión de los Pueblos Originarios. En segundo lugar, porque afianzó una perspectiva nacional y popular con clara inserción de miradas provinciales/regionales. En tercer lugar, porque reafirmó su apego a principios elementales como la Justicia Social, la educación gratuita y de calidad y la defensa de la industria nacional. En cuarto lugar, porque lo que quedó en la vereda de enfrente, al menos en términos simbólicos, fue la existencia de una minoría a, jerárquica, que anhela volver a los fantasmas del pasado. En ese juego de valoraciones ideológicas, el kirchnerismo supo comunicar su espacio de pertenencia y ganar algunos peldaños.

Sin embargo, y pese a lo expuesto anteriormente, algunos dirán -con justa razón- que es difícil imaginar escenarios electorales futuros, únicamente sobre la base de estos festejos. Es cierto. Pero lo que también es cierto, es que los tiempos rumbo al 2011 se acortan raudamente y las definiciones sobre posibles postulaciones empiezan a configurarse desde cualquier arista posible.

Si se piensa desde el ámbito local, no quedan dudas que Jujuy tuvo, en estos días, una participación relevante. La tuvo en los diferentes actos, incluyendo el Malón de la Paz, el desfile en la 9 de Julio y el emotivo homenaje que “Fuerza Bruta” le rindió al Exodo Jujeño. Fue, sin dudas, un actor relevante.

Esto demuestra, claramente, que tanto el PJ local, como el gobierno provincial encontraron, en la conducción nacional, una base de sustentación y posicionamiento que difícilmente estén dispuestos a abandonar. Y no sólo por una razón de especulación electoral, sino porque a Jujuy le fue bien en los últimos años con los kirchner.

¿Por qué es importante esta cuestión? Por dos razones. En primer lugar, porque el futuro candidato a gobernador del oficialismo deberá tener como principal característica ser un fiel defensor del modelo kirchnerista. No habrá espacio para los tímidos ni resbalosos. La cuestión es simple: se está con el Frente para la Victoria o se está con la oposición. Nada de especulaciones. En segundo lugar, porque las fuerzas opositoras (radicalismo y ahora PRO, que acaba de desembarcar en Jujuy) deberán explicar no sólo sus propuestas a los jujeños, sino también las razones por las cuales es necesario abandonar el lugar de privilegio e instalación que se tiene a nivel nacional. A simple vista, una tarea nada sencilla.

En este escenario, no llamó la atención la reunión del PJ nacional en Chaco. Fue allí donde Kirchner empezó a consolidar su proyección al 2011 y donde Jujuy, obviamente, dijo presente a través de Walter Barrionuevo y Eduardo Fellner.

Gestos de esta naturaleza, empiezan a marcar la cancha y a impulsar presiones sobre sectores locales que, lentamente, deberán empezar a disputar su espacio electoral sabiendo de las reglas de juego que imponen los K. En definitiva, aquella discusión de dos modelos de país de la cual hablamos al principio, también se trasladará a Jujuy. Así las cosas, lo que tocará a los jujeños discutir será qué modelo de provincia nos espera en los próximos años.

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