Luego de una reunión del mano derecha del ministro con la Asociación de Fabricantes de Automóviles, se decidió incrementar el corte desde agosto, que pasará de 5 a 7 por ciento, lo que representa una suba de 300 mil toneladas de biodiesel por año. Los nuevos conflictos que asoman entre el Gobierno y los industriales.
El mano derecha del ministro Julio De Vido, Roberto Baratta y el ex secretario de Agricultura, Javier de Urquiza, incluso dieron la fecha: será en agosto, aunque los empresarios sigan resistiéndose. En ADEFA confirmaron la reunión e incluso adelantaron que volverá a repetirse la semana próxima, en un nivel técnico, aunque descartaron que la puesta en marcha sea inminente, como aseguraron fuentes gubernamentales.
“Existe la mejor predisposición y espíritu colaborativo”, dijo una fuente de la entidad a La Política Online, “y se comenzarán los ensayos para adecuar los motores a los nuevos requerimientos, pero todavía no hay fecha”.
Hace dos meses, el Gobierno intentó llevar el corte obligatorio al 10 por ciento, pero los problemas que podría provocar entre los automóviles de antigüedad que superen los cinco años, terminaron por disuadirlo.
Se concluyó que el corte de 7 por ciento, con 300.0000 toneladas anuales más de biodiesel (alcanzando así, a 1.000.000 de toneladas) el parque automotor no correrá ningún riesgo, y a la vez se le saca algo de presión al sector energético, agobiado por la falta de inversión.
“Como no es negocio aumentar la capacidad de refinación en la Argentina, y tampoco importar gasoil, porque el precio en el mercado local es mucho más bajo que el internacional, esta es una respuesta racional a un problema sin solución en el corto y mediano plazo en la Argentina, por lo menos, hasta que cambie el clima de negocios”, dijo un operador del sector a este medio.
Por ley 26.093, el Congreso de la Nación creó un régimen de promoción para los biocombustibles, que fue modificada por la ley 26.334, donde se obliga al uso de combustibles cortados con biocombustibles en el mercado interno argentino al 5 por ciento como mínimo, a partir de este año.
El régimen opera a través del otorgamiento de cupos fiscales, que genera el derecho de colocar la producción a las compañías petroleras, que a su vez, están obligadas a incorporar etanol en la nafta y biodiesel en el gasoil.
De hecho, la industria azucarera busca llegar al 2012 con un corte obligatorio del 8 por ciento en naftas, algo que no puede concretar ahora, sencillamente, por falta de producción.
Un problema similar pudo haber tenido el biodiesel, pero caídos los negocios con China, la venta de aceite de soja es poco fluida. Tanto es así, que hay quienes especulan que el Gobierno nacional no se preocupa por resolver los problemas comerciales con el principal comprador de la Argentina, justamente para poder abastecer la demanda local de combustible, cada invierno más estrangulada.
Hay que tomar en cuenta que la industria de biodiesel tiene compromisos de exportación que llegan al 1.500.000 de toneladas, y existe el temor de que el Gobierno los termine obligando a romper sus negocios externos para proveer en el mercado interno. La ruptura con China, sin duda, los benefició a ellos, tanto como al Gobierno.
Por el lado de los fabricantes de automóviles, también existen temores, aunque no lo expresen. No están preparados para la intervención de nuevos actores en un negocio altamente sensibilizado en los últimos tiempos, como es el petrolero. Se vienen nuevas disputas, sordas, pero que sumarán más incertidumbre en la - siempre atada con alambres - relación entre el Gobierno y los industriales.


Comentá la nota