Ante la falta de fichas plateadas para comercialización, concejales, empresarios y directivos de firmas involucradas salieron a deslindar culpas y manifestar acusaciones. Se advierte que no hay motivos de especulación para no vender los cospeles. Diferencias por la utilización de dinero. Posible distribución paralela.
Ya durante la semana que pasó se hizo evidente en la plaza comercial la falta de cospeles para la venta, lo que condicionó severamente a aquellas personas que no poseían la ficha plateada y en su lugar intentaban efectivizar su respectivo viaje a través del pago en efectivo. Sin embargo, los propios choferes de cada una de las líneas urbanas que circulan en el radio capitalino rechazaban esta forma de pago, al sostener que recibir dinero significa un peligro potencial ante la ola de robos que afectan al transporte.
Tal situación fue propicia para generar un contexto donde las recriminaciones estuvieron al orden del día, pero casi en ningún momento significaron las instancias que promovieran algún tipo de solución a la problemática expuesta.
Uno de los primeros que dejó asentadas sus objeciones, fue el concejal José Luis Avignone (UCR) al sostener que intentaría mantener una comunicación con los responsables de la empresa TRAPASA, que es la encargada de la distribución de los cospeles, con el objeto de solicitar explicaciones ante el faltante de las fichas en los kioscos y demás puntos de venta.
"Es llamativo porque a la vista no hay ninguna petición de aumento del precio del boleto", destacó el radical, a modo de brindar algún justificativo válido que haya determinado la escasez de cospeles. A su vez, el edil planteó, respecto a este medio de pago, que "generalmente desaparecían de la plaza por una especulación".
El concejal opositor adujo, al mismo tiempo, que intentó mantener contactos con los funcionarios encargados de Transporte de la Municipalidad para conocer cuál es la situación real, aunque los requerimientos fueron infructuosos hasta el momento.
Otro de los factores que forman parte del sistema, que también dejó expresamente plasmada su posición crítica por lo acontecido fue Miguel Villagra, quien concesiona la Línea 19 (ByV Transporte). De acuerdo a lo indicado por el empresario, el accionar en el que incurren las restantes firmas prestatarias del servicio es inadecuado porque violentan contra el derecho del usuario de hacer uso del medio de movilidad para realizar sus tareas cotidianas.
Al respecto, Villagra adujo que "ponerse en contra de las personas que no pueden llegar a su trabajo, o llevar a sus hijos a la escuela, o a sus enfermos al hospital, es una actitud, además de poco solidaria, poco inteligente, porque el chofer es el representante de la empresa ante el cliente, que es el pasajero". Paralelamente, precisó que "el usuario es el dueño último del servicio, porque éste es una concesión del municipio, que queda transitoriamente en manos de los empresarios. Nosotros no somos los dueños, sino que administramos un servicio que es indirectamente propiedad de la gente que transportamos. Esto hace que dejarlos a pie sea entonces mucho más grave".
En tal sentido, el empresario, a contramano de lo que estipulan la mayor parte de sus pares e incluso lo sostenido desde la Unión Transporte Automotor (UTA), se mostró partidario de comenzar a aceptar nuevamente el uso de dinero en efectivo para costear la tarifa de ómnibus. Es más, Villagra relativizó las consecuencias negativas que se desprenden de esta metodología, en relación a los hechos delictivos descriptos con anterioridad, donde las principales víctimas en los últimos tiempos resultaron ser los propios choferes.
"Días atrás nos robaron en un coche de nuestra línea y se llevaron los cospeles. Esto demuestra que no sirven para disuadir a los ladrones. Las medidas de seguridad deben ser otras. Nosotros, por ejemplo, instalamos GPS con botón de pánico en nuestras unidades y realizamos tareas de responsabilidad social en las zonas más complicadas de nuestro recorrido. Así logramos reducir drásticamente los robos que antes eran cosa de todos los días y hoy son una excepción", afirmó.
¿Distribución paralela?
Con la finalidad de salir a contrarrestar las denuncias sobre la falta de cospeles, el directivo de TRAPASA, Ángel Mrad, aseguró que no hay ningún tipo de inconvenientes en esta materia y declaró que "estamos vendiendo alrededor de 232.000 cospeles por día y el corte de boleto ronda los 240.000 o bien 250.000. Es decir, que las empresas están trayendo esa cantidad de cospeles significa que el corte de boleto está cubierto con cospeles en un 90 por ciento de la recaudación", recalcó.
En tanto, el concejal oficialista Oscar Ramón Cano, también expuso sus consideraciones al respecto al indicar que resulta necesaria la intervención inmediata del Municipio para que, de este modo, se instruya una inspección a la firma distribuidora, con el fin de constatar su actividad. "Esta es una empresa que tiene muchos años y su funcionamiento siempre fue deficiente" sentenció el concejal.
Al tiempo de sostener que el Ejecutivo Municipal debe velar por el derecho de los pasajeros a hacer uso de un servicio esencial, igualmente Cano remarcó que la utilización de cospeles se constituye como una esa solución transitoria, debido al avance que intenta instrumentarse con la implementación a nivel provincial de la tarjeta SUBE. "Estamos trabajando fuerte junto al intendente (Domingo) Amaya, para traer a Tucumán este nuevo sistema, que será la solución definitiva para este problema", aseguró Cano.
En esta suerte de descargos para deslindar responsabilidades, Villagra apuntó contra TRAPASA, al señalar que, a diferencia de lo planteado desde el momento de la creación de la empresa, cuando todas las concesiones formaban parte de la dirección de la misma, en la actualidad “únicamente la firma quedó reducida en su integración a cuatro líneas".
Justamente, dicho aspecto fue tomado en cuenta por Avignone para plantear dudas vinculadas con el desenvolvimiento en el sistema de distribución de las fichas. "El interrogante es cuando el usuario accede a las unidades de esta línea y paga con el cospel ¿Cómo hace la empresa para convertir en dinero, si es que la misma ya no pertenece a TRAPASA?", se preguntó el correligionario.
"Quiero inferir que esta línea u otras que estarían en la misma situación, tienen una red de distribución y comercialización paralela a TRAPASA, con personal humano perteneciente a ella, lo que es difícil de controlar y que debería haberlo hecho la Municipalidad, ya que esta problemática proviene desde hace mucho tiempo", advirtió Avignone.

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