La escasez de combustibles pone en peligro el turismo del fin de semana largo

Insultos fue lo menos que se escuchó ayer en las bocas de expendio de parte de los frustrados conductores. La crisis, ya endémica, podría amainar hoy si llegan cisternas delcentro del país, que estuvo afectado por un paro.
A la frustración de verse varado en una ciudad hermosa como Cafayate, pero de la que no se podía salir el jueves por la falta de combustibles líquidos para poner a andar los coches, se sumaron ayer los insultos de miles de conductores en varios puntos de la provincia, al ver frustrada la intención de cargar nafta para seguir viaje, ya sea para hacer negocios o salidas de placer.

En la ciudad de Salta, centenares de conductores de vehículos se vieron obligados a perder un tiempo valioso ayer por la mañana, último día hábil antes del fin de semana largo, para conseguir ponerle algo a los tanques de sus coches.

Es que en varias estaciones de servicio se cupificaron las ventas a 70 pesos por vehículo y en muchas otras directamente se veían los ya famosos conitos anaranjados o carteles que informaban sobre la escasez.

Tal como viene sucediendo desde principios de año, la escasez de combustibles líquidos puso los pelos de punta a más de uno, porque hacer una hora de fila bajo un sol inclemente, no es lo mismo que esperar el mismo tiempo en invierno.

Por lo demás, vanos fueron los intentos de El Tribuno por comunicarse con el titular de la Cámara de Expendedores de Combustibles, Ricardo Stella.

De todos modos, cabe recordar que el empresario dijo en varias entrevistas otorgadas a este medio a lo largo del año que la crisis no sería pasajera y que habrá que acostumbrarse a estos vaivenes porque la demanda está superando claramente a la oferta desde el año pasado. Y en todo el país sucede lo mismo.

Desde el Gobierno central se explicó que los inconvenientes se suscitaron esta vez por los bloqueos a los que habían sido sometidas algunas destilerías en La Plata y en la ciudad de San Lorenzo (Santa Fe), por un protesta de empleados petroleros, manifestaciones que fueron desalojadas el jueves.

Pero, desde que se permitió a los camiones ingresar nuevamente a las plantas hasta que el combustible llegue a lugares alejados como Salta, pasarán al menos entre 24 y 36 horas, lo que hace que las esperas en el norte se prolonguen más de lo deseable.

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